Cada vez más autónomos y pequeñas empresas dan el salto a la furgoneta eléctrica: reparto urbano, servicios técnicos, obra. Y descubren enseguida que instalar el punto de recarga no es exactamente lo mismo que para un turismo.

No por el vehículo —carga igual— sino por cómo se usa.

Lo que no cambia

Las furgonetas eléctricas comercializadas en Europa usan Tipo 2 en corriente alterna y CCS2 en rápida, igual que los turismos. Cualquier punto de recarga homologado sirve.

La potencia que aprovechan también depende de su cargador de a bordo, que en la mayoría de furgonetas de reparto está en rangos similares a los de un coche.

Lo que sí cambia

1. El vehículo llega tarde y sale pronto

Es la diferencia principal. Un turismo particular está enchufado de las 20:00 a las 8:00. Una furgoneta de reparto puede llegar a las 21:00 y salir a las 6:00, y algunos días ni eso.

Menos horas de conexión significa que la potencia sí importa, al contrario que en el uso doméstico. Aquí, pasar de 3,7 a 7,4 kW —o de monofásico a trifásico si el vehículo lo admite— tiene un efecto real.

2. Consume más por kilómetro

Una furgoneta cargada consume bastante más que un turismo: más peso, peor aerodinámica y muchos arranques y paradas en reparto urbano. Eso significa más kWh que reponer cada noche con menos tiempo para hacerlo.

3. La toma de carga está donde está

En muchas furgonetas la toma queda en el frontal o en el lateral delantero. Si aparcas de culo contra la pared —que es lo natural para cargar y descargar— la manguera tiene que dar la vuelta al vehículo entero.

Mide el recorrido real antes de comprar, con la furgoneta aparcada como la vas a aparcar. Una manguera de 5 metros que sobra para un coche puede quedarse corta aquí. Ver qué longitud de cable elegir.

4. La altura y el espacio

Una furgoneta alta puede complicar la ubicación del equipo si estaba pensada para un turismo. Y si el vehículo lleva portaequipajes o escalera, hay que contar con ello.

Si es una nave o un local, no una casa

Aquí entran consideraciones que no aplican a una vivienda:

Si son dos o más vehículos

El escenario habitual en una empresa pequeña. Opciones:

El detalle fiscal y de imputación

Si la furgoneta es de la actividad y carga en tu casa, aparece la pregunta de cómo se imputa esa energía. Es un asunto donde la respuesta depende de tu situación concreta —régimen, afectación del vehículo y del inmueble— y conviene consultarlo con un asesor fiscal antes de dar nada por hecho.

Lo que sí es un dato técnico: si necesitas justificar consumos, hace falta medida homologada en el punto de recarga. Equipos con certificación MID están pensados para eso. Ver cómo se registra y factura la recarga.

Y la carga rápida entre turnos

Si tu operativa no permite ocho horas de carga nocturna, la conversación cambia por completo. Antes de plantearte un cargador de corriente continua, mira si te sirve un trifásico de 22 kW: en una hora de parada entrega unos 22 kWh, que para muchas operativas de reparto es suficiente. Ver cargadores DC: cuándo tienen sentido.

Preguntas frecuentes

¿Puedo cargar la furgoneta de empresa en casa?

Técnicamente sí, con la instalación adecuada. Los aspectos fiscales de imputar esa energía a la actividad conviene consultarlos con tu asesor.

¿Necesito un cargador especial para furgoneta?

No. Lo que necesitas es acertar con la potencia y, sobre todo, con la longitud de la manguera.

¿Qué potencia me hace falta?

Depende de cuántos kWh gastas al día y de cuántas horas está parada. Divide lo primero entre lo segundo y tendrás la potencia mínima. Ver qué potencia de cargador necesitas.

¿Y si aparco en la calle?

Entonces la conversación es otra: ver cargar sin garaje.

Conclusión

Una furgoneta eléctrica se carga igual que un coche, pero con dos diferencias que cambian el diseño de la instalación: menos horas enchufada y más kWh que reponer. Eso hace que aquí sí merezca la pena la potencia, y que la longitud de la manguera —con la toma en el frontal y aparcando de culo— sea la decisión que más veces se toma mal.

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