Si has visto cargar un coche al 80 % en veinte minutos en una estación de servicio, la pregunta es inevitable: ¿por qué no puedo tener eso en casa?
Se puede. Pero cuando entiendes qué implica, la pregunta se responde sola.
La diferencia entre AC y DC
Un punto de recarga doméstico convencional (modo 3) entrega corriente alterna. La conversión a continua —que es lo que necesita la batería— la hace el cargador de a bordo del coche, un equipo que por espacio y peso está limitado a potencias moderadas.
Un cargador de corriente continua (modo 4) hace esa conversión fuera del coche, en el propio equipo, y le entrega la continua directamente a la batería saltándose el cargador de a bordo. Por eso puede ir mucho más rápido.
La consecuencia: toda esa electrónica de potencia está ahora en el aparato de la pared, y eso cuesta dinero, espacio y potencia contratada.
Los tres obstáculos
1. La potencia contratada
Es el obstáculo insalvable. Un cargador DC de 60 kW necesita, sencillamente, 60 kW disponibles. Una vivienda española típica contrata entre 4 y 7 kW.
Para poner un DC en casa habría que contratar una potencia de orden industrial, con la acometida correspondiente y, en muchos casos, un transformador propio. El coste de esa infraestructura supera con facilidad al del propio cargador.
2. El precio del equipo
Un punto de recarga doméstico de calidad se mueve entre unos cientos y unos pocos miles de euros. Una estación de carga rápida en corriente continua está en otro orden de magnitud: los equipos de 60 kW y de 240 kW se cuentan en decenas de miles de euros.
3. El proyecto y la tramitación
Una instalación de modo 4 en interior requiere proyecto firmado por técnico titulado, con la tramitación e inspección correspondientes. No es una memoria técnica de instalador. Ver proyecto o memoria técnica.
Y sobre todo: no lo necesitas
Aquí está el argumento de fondo, y merece la pena hacerlo con números.
La carga rápida existe para un caso concreto: estás de viaje y necesitas seguir en veinte minutos. Es un servicio de repostaje.
En casa, el escenario es el contrario: el coche está aparcado ocho, diez o doce horas. No necesitas velocidad, necesitas que a las siete de la mañana esté cargado.
| Cargador | Energía en 8 horas | ¿Suficiente? |
|---|---|---|
| 3,7 kW | ~29 kWh | Sí, para el uso diario de casi todo el mundo |
| 7,4 kW | ~59 kWh | Batería llena en casi cualquier coche |
| 50 kW (DC) | Llenaría la batería en 1 hora… y luego 7 horas sin hacer nada | Irrelevante |
Un cargador DC en casa está parado el 90 % del tiempo. Es como comprar un camión cisterna para regar el jardín.
Además, es peor para la batería
La carga rápida en corriente continua genera más calor y somete a la batería a más estrés que la carga lenta en alterna. Los coches lo gestionan con refrigeración activa y no es un problema para un uso ocasional, pero usarla a diario en casa cuando no hace falta es empeorar las condiciones sin ganar nada.
Cargar en casa a potencia moderada es lo más suave que se le puede hacer a una batería. Ver cargar al 80 % o al 100 %.
Cuándo sí tiene sentido un DC
Fuera del ámbito doméstico, hay escenarios donde es exactamente lo que se necesita:
- Concesionarios y talleres, que necesitan devolver un coche listo en poco tiempo.
- Flotas con turnos: vehículos de reparto o taxis que cargan entre servicios.
- Hoteles de carretera, restaurantes y áreas de servicio, donde el cliente para una hora.
- Estaciones de recarga públicas como negocio.
- Empresas de transporte con vehículos pesados.
En todos ellos la clave es la misma: el tiempo de parada es corto. Cuando el vehículo está parado toda la noche, el DC no aporta.
El punto intermedio: 22 kW en alterna
Si tu caso es un negocio con clientes que paran una o dos horas, antes de plantearte un DC mira si te sirve un equipo trifásico de 22 kW en alterna. Es una fracción del precio y en dos horas entrega unos 44 kWh, que para un cliente de restaurante es mucho más de lo que va a necesitar.
Ver cargadores para hoteles, oficinas y restaurantes.
Preguntas frecuentes
¿Existen cargadores DC pequeños para casa?
Existen equipos de menor potencia, pero el problema de fondo sigue: la potencia contratada. Y el sobrecoste no se justifica cuando el coche está parado toda la noche.
¿Y si tengo placas solares y batería?
Sigue sin tener sentido: los excedentes solares son de unos pocos kW, precisamente el rango en el que un cargador en alterna trabaja bien. Ver cargar con placas solares sin batería.
¿La carga rápida daña la batería?
Un uso normal en viajes, no. Un uso exclusivo y diario tiene efecto acumulado. Lo ideal es lo que hace la mayoría: lenta en casa, rápida en carretera.
¿Cuánto cuesta montar un DC en un negocio?
Depende sobre todo de la potencia disponible en la acometida. El equipo es solo una parte del coste; el refuerzo de suministro puede ser la mayor. Es un proyecto que hay que estudiar caso por caso.
Conclusión
Un cargador de corriente continua en casa es técnicamente posible y prácticamente absurdo: exige una potencia contratada de orden industrial, cuesta decenas de miles de euros, requiere proyecto y resuelve un problema que no tienes. En casa el tiempo sobra; lo que necesitas es que el coche esté listo por la mañana, y para eso 7,4 kW van de sobra.