Artículo técnico dirigido a instaladores, administradores de fincas y comunidades.
Cuando pides presupuesto para un punto de recarga, tarde o temprano aparece la palabra «esquema» seguida de un número. No es jerga gratuita: el esquema determina de dónde sale la alimentación, quién paga la energía, qué documentación hace falta y cuánto cuesta la instalación.
Elegir mal el esquema es la causa de buena parte de los presupuestos que se caen a mitad.
Qué es un esquema de instalación
La ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión define varias formas de alimentar una instalación de recarga de vehículo eléctrico. Cada una responde a una pregunta: ¿de qué suministro cuelga el punto de recarga?
No es una decisión estética. Determina la contratación, la medida, la propiedad de la instalación y el reparto del coste.
Los esquemas, en lenguaje llano
Esquema 1a — Contador principal en el origen
Una instalación colectiva de recarga que cuelga de un contador único, situado en el origen, con contadores secundarios para cada usuario. La comunidad o un tercero es el titular del suministro y reparte los consumos.
Cuándo: garajes con vocación de dar servicio a muchos usuarios de forma ordenada, o cuando lo gestiona un operador.
Esquema 1b — Circuito adicional desde la centralización
Variante en la que se prevé un circuito específico para recarga desde la centralización de contadores, con su propia medida.
Esquema 2 — Desde la vivienda del usuario
Es el esquema más habitual en España y el que se aplica en la inmensa mayoría de instalaciones individuales.
El punto de recarga cuelga del contador de la vivienda del propietario de la plaza. Consecuencias directas:
- Cada uno paga su energía en su propia factura. No hay nada que repartir ni que administrar.
- No hace falta crear un suministro nuevo ni contratar nada adicional.
- La instalación es privativa: el coste es del propietario que la ejecuta.
- El punto de recarga comparte la potencia contratada con la vivienda, y de ahí la necesidad del balanceo dinámico.
El inconveniente: el recorrido desde la centralización de contadores hasta la plaza puede ser largo, y eso encarece cable y canalización. Ver 6, 10 o 16 mm².
Esquema 3 — Suministro individual para la estación de recarga
Un contrato de suministro independiente, exclusivo para el punto de recarga, con su propio contador y su propio término de potencia.
Cuándo: cuando no es viable colgar de la vivienda, o cuando el titular del punto no es el mismo que el de una vivienda del edificio.
El coste oculto: el término de potencia se paga todos los meses, cargues o no. En uso doméstico rara vez compensa.
Esquema 4 y 4a — Instalación colectiva con circuito común
Un circuito común para varias estaciones de recarga, con un sistema de protección y medida por usuario. Es el esquema de las instalaciones colectivas pensadas desde el principio para dar servicio a muchas plazas.
Cuándo: garajes comunitarios con una preinstalación planificada, aparcamientos públicos, flotas.
Requiere gestión: alguien tiene que administrar el reparto de consumos y de potencia. Ver cómo cobrar la recarga.
La tabla de decisión
| Situación | Esquema habitual | Quién paga la luz |
|---|---|---|
| Vivienda unifamiliar | Desde la vivienda (esquema 2) | El propietario |
| Un vecino en garaje comunitario | Esquema 2 | El propietario, en su factura |
| Varios vecinos, cada uno por su cuenta | Esquema 2 × N | Cada uno lo suyo |
| Instalación colectiva planificada | Esquema 4 / 4a | Reparto por usuario |
| Punto sin vivienda asociada | Esquema 3 | Titular del nuevo suministro |
Los tres errores que salen caro
1. Confundir «varios esquema 2» con una instalación colectiva
Si cinco vecinos instalan cada uno desde su vivienda, hay cinco instalaciones independientes, no una colectiva. Y eso tiene una consecuencia taxativa: dos suministros distintos no pueden compartir la misma canalización. Se admite caja estanca de paso común con un tubo por agujero, pero no un tubo compartido. Ver el trazado del cable en un garaje comunitario.
2. Poner elementos privativos en la centralización de contadores
Ni el medidor de balanceo ni el cuadro de protecciones de un vecino pueden ir en el cuarto de contadores: la centralización tiene un uso definido y no admite aparamenta particular. El cuadro va en la plaza.
Este punto es el que descarta muchos cargadores que solo admiten medida directa por medidor en carril DIN, y una de las razones para preferir la medida por pinza. Ver el contador no rearma desde casa.
3. Ampliar sin legalizar
Añadir un segundo punto de recarga en maestro-esclavo es una ampliación y hay que legalizarla. No es un accesorio: cambia la potencia instalada del circuito. Ver dos coches eléctricos en casa.
Lo que hay que preguntar al presupuestar
- ¿Qué esquema propones y por qué?
- ¿De qué contador cuelga y quién paga esa energía?
- ¿Qué recorrido tiene el cable y por dónde va?
- ¿Hace falta contratar un suministro nuevo?
- ¿Quién firma el certificado de instalación?
- Si mañana instala otro vecino, ¿le sirve algo de lo que se hace ahora?
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar de esquema más adelante?
En la práctica implica rehacer buena parte de la instalación. Por eso conviene pensarlo bien al principio, sobre todo en garajes donde se prevén más instalaciones.
¿Cuál es el más barato?
Para un vecino aislado, el esquema 2 casi siempre, porque no exige contratar nada nuevo. Para un garaje con muchos interesados, una instalación colectiva bien planificada sale más barata por vecino.
¿El esquema condiciona el cargador que puedo poner?
Indirectamente sí: en instalaciones colectivas se necesitan equipos con identificación de usuario y gestión de potencia; en esquema 2, cualquier equipo doméstico vale.
¿Necesito proyecto?
Depende de la potencia y de si la instalación es interior o exterior, no del esquema. Ver proyecto o memoria técnica.
Conclusión
En España, la inmensa mayoría de instalaciones domésticas se resuelven colgando el punto de recarga del contador de la vivienda: cada uno paga lo suyo y no hay nada que administrar. Los esquemas colectivos tienen sentido cuando el garaje se planifica entero desde el principio. Y la regla que no admite excepciones: dos suministros distintos, dos canalizaciones distintas.