En una vivienda unifamiliar, el recorrido del cable hasta el cargador es una cuestión de estética y de metros. En un garaje comunitario es otra cosa: hay que atravesar un espacio que no es tuyo, compartido con otros vecinos y con instalaciones del edificio que tienen sus propias reglas.

Es también el punto donde más discusiones aparecen con administradores y presidentes, y donde más se ven instalaciones mal resueltas. Estas son las reglas que se aplican, explicadas sin tecnicismos innecesarios.

La regla de oro: la bandeja de la línea general no se toca

Si por una bandeja o canalización discurre la línea general de alimentación del edificio o la acometida, ahí no se pasa nada. Ni tu derivación individual, ni el cable del cargador, ni nada.

No es una manía de instaladores quisquillosos: es que esa canalización tiene una función y un régimen propios, y compartirla crea un problema de seguridad y de responsabilidad. Es, con diferencia, el defecto más repetido en las fotos de instalaciones mal hechas que circulan entre profesionales.

El criterio más estricto —y el más defendible— va un paso más allá: una canalización de puntos de recarga debería ser exclusiva para puntos de recarga, sin mezclarla ni siquiera con la iluminación del garaje. No siempre se puede, pero es el objetivo.

Los tubos de telecomunicaciones vacíos

Escenario tentador: existe un tubo de teleco que va justo por donde necesitas y está vacío. ¿Se puede usar?

La respuesta formal es no: son canalizaciones con un uso asignado. En la práctica, hay quien lo hace cuando la comunidad da permiso expreso por escrito, argumentando que el campo generado por el conductor es débil y que lo que circula por ahí suele ser fibra óptica, inmune a interferencias.

Nuestra recomendación es prudente: si no hay alternativa razonable y la comunidad lo autoriza por escrito, al menos queda documentado. Pero no es la solución que defenderías ante una inspección, y conviene decírselo al cliente en lugar de presentarlo como normal.

Alturas y protección mecánica

Dos reglas que se aplican siempre y que se incumplen a menudo:

En instalaciones exteriores el criterio es paralelo: acero en el tramo bajo, donde puede recibir golpes; PVC en el tramo alto, donde solo tiene que soportar la intemperie.

El truco del tubo que encoge

Un detalle que se ve más de lo que debería: la canalización sale con tubo de 32 mm, y al llegar a una junta de dilatación o a un paso complicado, «por arte de magia» pasa a 25 mm para el resto del recorrido.

El resultado es un tubo con un factor de ocupación superior al admisible: el cable va apretado, disipa peor el calor, y si algún día hay que sustituirlo no se puede tirar de él. Es el tipo de detalle que solo se detecta si alguien mira el recorrido completo, no solo los dos extremos.

Cuartos húmedos y locales especiales

El caso típico: la sala de la depuradora de la piscina de la urbanización queda justo en el camino. ¿Se puede atravesar?

Es un asunto con desacuerdo real entre profesionales. La posición más razonada sostiene que sí se puede si se respetan las condiciones del local: estanqueidad adecuada, tubo con grado de protección frente a agua suficiente, resistencia a impactos acorde y obturación correcta del paso de forjado a la entrada y a la salida. Otros lo descartan directamente.

Si te encuentras en esta situación, es exactamente el tipo de caso donde conviene una consulta previa por escrito al servicio de Industria de tu comunidad autónoma, en lugar de resolverlo por criterio propio.

Dos suministros no comparten tubo

Regla taxativa y con consecuencias prácticas inmediatas: si dos vecinos instalan cada uno su cargador colgando de su propia vivienda, son dos suministros distintos, dos CUPS, dos legalizaciones. Y por tanto no pueden compartir la misma canalización.

Lo que sí se admite es una caja estanca de paso común, con un tubo independiente por cada entrada. Es la forma habitual de ordenar un garaje donde van a instalar varios vecinos a lo largo del tiempo.

Por eso, cuando en una comunidad se prevé que habrá más cargadores, lo sensato es plantear una preinstalación con bandeja y trazado común desde el principio, en lugar de que cada vecino improvise su recorrido. Sale más barato para todos y evita que el garaje acabe con seis trazados cruzados.

El trazado: quién decide

Aquí hay una distinción útil:

Lo que no puede hacer una comunidad es imponer un trazado arbitrariamente más largo y caro sin justificación técnica. Y lo que no puede hacer un vecino es cruzar plazas ajenas sin permiso, algo que se ve con frecuencia y que es fuente segura de problemas.

Lo que la comunidad puede y no puede exigirte

Resumido, porque lo tratamos en detalle en el artículo sobre qué dice la ITC-BT-52 y qué puede exigirte la comunidad:

Cajas de registro y robo de cobre

Un apunte que se ha vuelto pertinente. En zonas con incidencia de robo de cobre, conviene evitar cajas de registro fácilmente accesibles en el recorrido, especialmente en tramos exteriores o en garajes con acceso poco controlado. Una manguera de sección considerable tiene un valor material que la convierte en objetivo, y una caja abierta es una invitación.

Checklist del trazado

  1. ¿La canalización propuesta comparte espacio con la línea general del edificio? Si sí, hay que buscar otro camino.
  2. ¿Todo el recorrido por debajo de 2,5 m va protegido mecánicamente?
  3. ¿Las bajadas en zona de paso de vehículos son de acero?
  4. ¿El diámetro del tubo se mantiene en todo el recorrido?
  5. ¿Se cruza alguna plaza ajena? ¿Hay permiso por escrito?
  6. ¿Existe preinstalación o trazado aprobado por la comunidad?
  7. ¿Se ha comunicado la instalación al administrador y queda constancia?
  8. ¿Los pasos de forjado quedan obturados?

Preguntas frecuentes

¿Puedo pasar el cable por la fachada del edificio?

En general no, y en algunas ciudades está expresamente prohibido. La fachada es elemento común y además hay ordenanzas municipales de por medio. Tampoco por la vía pública.

La comunidad me obliga a un recorrido larguísimo. ¿Puedo negarme?

Puedes pedir que justifiquen técnicamente por qué el recorrido corto no es viable. Si la razón es que hay un trazado común aprobado, tiene sentido respetarlo. Si es arbitrario, cabe argumentarlo por escrito. No somos asesores jurídicos: si el conflicto escala, conviene consultar con un profesional.

¿Cuánto encarece cada metro adicional?

Depende del tipo de canalización, pero el impacto no es solo el cobre: en tiradas largas puede obligar a subir de sección, como explicamos en 6, 10 o 16 mm². Por eso un trazado innecesariamente largo cuesta más de lo que parece.

Conclusión

El recorrido del cable es la parte de la instalación que más afecta a terceros y la que más se improvisa. Cuatro reglas resuelven casi todos los casos: no compartir la canalización de la línea general, proteger mecánicamente todo lo que va por debajo de 2,5 metros, acero en las bajadas de zona de paso, y un tubo por suministro. Todo lo demás es sentido común y respeto por un espacio que es de todos.

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