Pides tres presupuestos para instalar el mismo cargador en el mismo garaje. Uno te dice 450 €, otro 780 € y el tercero 1.290 €. Y ninguno te explica por qué.
La reacción natural es pensar que el caro te está inflando el precio. A veces es así. Pero en la mayoría de los casos, la diferencia está en partidas concretas que uno incluye y otro no, y que tú no puedes ver porque el presupuesto viene en una sola línea: «instalación de punto de recarga».
Vamos a abrir esa línea.
1. Los metros de cable (y los metros que se declaran)
Es, con diferencia, la partida que más varía. No es lo mismo un cargador a tres metros del cuadro que uno a 60 metros en un garaje comunitario de dos sótanos.
Y aquí aparece una práctica que conviene conocer: como la sección de cable necesaria depende de la distancia, reducir los metros declarados en la documentación permite justificar una sección menor y, por tanto, un cable más barato. En el papel todo cuadra. En la instalación real, el cable se queda corto de sección.
Un ejemplo de manual: para un recorrido de más de 100 metros, un cálculo honesto puede exigir 16 mm² de sección. Un presupuesto competidor te ofrecerá 10 mm² —o incluso 6 mm²— y será notablemente más barato. Ambos «funcionarán» el primer día. Solo uno mantendrá la caída de tensión dentro de límites cuando el coche esté tirando 32 A durante seis horas.
Qué pedir: que el presupuesto indique metros estimados y sección propuesta. Son dos datos, caben en una línea, y te permiten comparar peras con peras.
2. La caída de tensión: el número que decide la sección
Este es el fundamento técnico de todo lo anterior, y merece la pena entenderlo aunque no seas electricista.
Cuando la corriente recorre un cable, pierde tensión por el camino. Cuanta más corriente, más longitud y menos sección, mayor es la pérdida. Para un punto de recarga monofásico, la caída admisible es del 5 % de 230 V, es decir, unos 11,5 V.
¿Por qué importa tanto? Porque muchos vehículos vigilan la tensión durante la carga y, si detectan una caída de entre 12 y 15 V respecto al inicio, cortan la sesión con un error de suministro. El cliente ve un cargador que «falla a veces» y la causa está en un cable barato instalado hace meses.
Dicho de otra forma: los 300 € que te ahorras en sección son exactamente los 300 € que necesitas gastar para que el coche cargue de forma fiable.
3. El estado del cuadro
El segundo gran diferenciador. Si tu cuadro es antiguo, empotrado, de 12 elementos y sin un hueco libre, hay que hacer algo:
- Solución económica: un dispositivo combinado que integre sobretensiones, magnetotérmico y diferencial en 2 o 3 módulos. Resuelve el espacio a un coste contenido.
- Solución intermedia: un cuadro secundario junto al cargador, alimentado desde el general.
- Solución completa: sustituir el cuadro por uno mayor en superficie. Cuesta más, pero deja la instalación holgada y ordenada para los próximos veinte años.
Un presupuesto que no menciona el cuadro es un presupuesto que asume que hay hueco. Si no lo hay, aparecerá el suplemento el día de la instalación.
4. Las protecciones incluidas
Partida clásica de recorte. Las diferencias habituales entre presupuestos:
- Con o sin protector de sobretensiones. El más habitual de los recortes, y de los que más caro sale.
- Diferencial estándar o superinmunizado. El estándar es más barato y da disparos intempestivos con las corrientes armónicas de la carga.
- Diferencial tipo A o tipo B. Si el cargador no incorpora detección de fugas de 6 mA en continua, hace falta un tipo B, que es caro. Un presupuesto que no lo contemple con un equipo que lo necesita está incompleto.
Lo desarrollamos en el artículo sobre qué protecciones necesita un cargador.
5. La canalización
Pasar el cable no es solo pasar el cable. Puede implicar tubo visto grapado, tubo empotrado con rozas, bandeja en garaje comunitario, taladros en muros de carga, pasos entre plantas o registros nuevos.
Aquí hay una diferencia de calidad muy visible: un recorrido bien grapado, con tubo del diámetro correcto y curvas limpias, frente a un cable colgando o pasado de cualquier manera hasta la plaza. La segunda opción es más rápida y más barata, y es exactamente lo que hace que un administrador de fincas ponga el grito en el cielo, con razón.
6. El control dinámico de potencia
¿Incluye pinza? ¿Incluye medidor? ¿O no incluye nada?
La diferencia entre las tres opciones puede ser de más de 200 €, y determina si vas a poder cargar a plena potencia sin ampliar la potencia contratada. Un presupuesto sin balanceo es más barato hoy y más caro cada mes en el término de potencia. Lo explicamos en el artículo sobre balanceo dinámico.
7. La legalización y la documentación
El certificado de instalación eléctrica, su registro ante el organismo competente y las tasas correspondientes tienen un coste. Un presupuesto que no lo incluye está dejando fuera algo que necesitas sí o sí para:
- Solicitar ayudas y subvenciones.
- Acreditar la instalación ante tu comunidad de propietarios.
- Tener cobertura del seguro ante un siniestro.
8. La puesta en marcha
La última partida invisible. Incluye configurar el equipo, actualizar el firmware, vincularlo a tu cuenta, ajustar la potencia contratada, verificar el balanceo con una prueba real y hacer las mediciones.
Es donde se va una hora larga de trabajo, y es lo primero que se sacrifica cuando alguien tiene tres instalaciones en el mismo día. La señal de que no se ha hecho: te dejan el cargador funcionando pero sin configurar la app, o configurado con la cuenta del propio instalador.
Cómo comparar tres presupuestos de verdad
Pide a cada uno que te concrete estos ocho puntos:
- Metros estimados de línea y sección del conductor.
- Qué protecciones incluye, con marca y modelo.
- Si hay que tocar el cuadro y qué solución propone.
- Tipo de canalización.
- Si incluye el accesorio de control dinámico y cuál.
- Si incluye legalización y tasas.
- Si incluye puesta en marcha y configuración de la app.
- Garantía de la instalación y plazo de respuesta ante avería.
Con esa tabla delante, la diferencia de 800 € casi siempre se explica sola. Y a veces descubres que el caro es el barato.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que pidan un anticipo?
Sí, es habitual pedir un porcentaje a la aceptación y el resto al finalizar, sobre todo cuando hay material específico que encargar. Lo que no es normal es pagar el 100 % por adelantado.
¿Puedo comprar yo el cargador y contratar solo la instalación?
Totalmente, y suele salir mejor de precio. Solo asegúrate de que el instalador sabe qué modelo va a montar antes de ir, para llevar las protecciones adecuadas y el accesorio de balanceo correcto.
¿Y si mi plaza está muy lejos del contador?
Es el escenario en el que más importa que los cálculos estén bien hechos. Pide expresamente el cálculo de caída de tensión. Un instalador serio te lo dará sin problema; a uno que improvisa, la petición le incomoda.
Conclusión
Un presupuesto de instalación no es un precio, es una lista de decisiones técnicas. Cuando esa lista es visible, comparar es fácil y el precio deja de ser lo único que miras. Cuando viene en una sola línea, lo que estás comparando es quién ha recortado más.
Si tienes varios presupuestos sobre la mesa y no sabes interpretarlos, mándanoslos: te decimos qué incluye cada uno y qué le falta.