Casi todos los coches eléctricos vienen con un cable que se enchufa a una toma doméstica normal. Es cómodo, no cuesta nada instalarlo y funciona. La tentación es evidente: ¿para qué gastar dinero en un punto de recarga fijo si el coche ya carga con lo que traía en el maletero?
La respuesta corta: porque una toma doméstica no está diseñada para lo que le vas a pedir. La respuesta larga merece unos minutos.
Qué es exactamente un cargador portátil
Ese cable que llega con el coche no es un cargador. El cargador está dentro del vehículo. Lo que hay en el cable es un dispositivo de control: la caja intermedia que verifica la instalación, se comunica con el coche y corta si algo va mal.
Técnicamente es lo que se llama modo 2 de recarga. Un punto de recarga fijo de pared es modo 3. La diferencia no es solo la forma: es el nivel de protección, la potencia y la vigilancia permanente de la instalación.
El problema de fondo: ocho horas al 100 %
Una toma schuko doméstica está dimensionada para 16 A, pero con un supuesto implícito: que ese consumo es intermitente. La plancha, el secador o el aspirador funcionan unos minutos y descansan.
Un coche cargando pide corriente de forma continua durante seis, ocho o diez horas. Ningún otro aparato de una vivienda hace eso. Y ahí es donde aparecen los problemas:
Calentamiento de la toma
El punto débil no es el cable, es el contacto entre la clavija y la toma. Cualquier resistencia de contacto —una toma vieja, un tornillo flojo, un enchufe de baja calidad— genera calor. En cinco minutos ese calor es irrelevante; en ocho horas, no. Es la causa de las tomas derretidas y de los enchufes ennegrecidos que se ven con frecuencia en instalaciones donde se ha cargado así durante meses.
El circuito no es dedicado
La toma del garaje suele compartir circuito con otras tomas y con la iluminación. Un punto de recarga fijo, en cambio, cuelga de su propio circuito, con su propio magnetotérmico y su propio diferencial. Esa separación es la que evita que un problema en el coche deje sin luz a media casa, y que un problema en la casa interrumpa la carga.
No hay protección específica
Un punto de recarga fijo incluye protecciones pensadas para la recarga de vehículo: diferencial de la clase adecuada, protección frente a fugas de corriente continua, protector de sobretensiones y, en muchos casos, dispositivo de rearme. Con un portátil enchufado a una toma corriente, todo eso depende de lo que hubiera ya en el cuadro, que casi nunca es lo indicado. Lo detallamos en qué protecciones necesita de verdad un cargador.
La cuenta del tiempo
Aparte de la seguridad, está el rendimiento. La mayoría de cargadores portátiles limitan a 10 A por prudencia, lo que son unos 2,3 kW.
| Portátil en schuko (10 A) | Punto de recarga fijo (32 A) | |
|---|---|---|
| Potencia | ~2,3 kW | ~7,4 kW |
| En 8 horas | ~18 kWh | ~59 kWh |
| Batería de 60 kWh de 20 a 80 % | ~16 horas | ~5 horas |
| Balanceo dinámico | No | Sí |
| Circuito propio y protecciones dedicadas | No | Sí |
Para un híbrido enchufable con 12 o 15 kWh de batería, el portátil cubre la noche sin problema. Para un eléctrico puro con 60 o 80 kWh, se queda claramente corto.
Cuándo sí tiene sentido usarlo
No se trata de demonizarlo. El cargador portátil tiene usos perfectamente legítimos:
- Como recurso de viaje. Una casa rural, la casa de un familiar, una noche puntual fuera. Para eso está pensado y para eso es excelente.
- Para híbridos enchufables con batería pequeña y uso diario corto.
- Como solución temporal mientras se decide o se instala el punto fijo.
- En una toma industrial CETAC de 16 A preparada al efecto, con su circuito propio y sus protecciones. Esta sí es una instalación digna, aunque siga sin dar balanceo ni la potencia de un modo 3.
Si vas a usarlo de forma habitual, al menos haz esto
- Que un instalador revise la toma y el circuito. Sección del cable, estado de la toma, protecciones. Es una revisión barata.
- Usa una toma dedicada, sin nada más enchufado en ese circuito.
- Nunca uses alargaderas, regletas ni enrolladores. Es la causa número uno de incidentes. Un cable enrollado sobre sí mismo disipa mal el calor.
- Limita la corriente en el selector del propio dispositivo si lo tiene. Mejor 8 A durante más horas que 16 A forzando la toma.
- Toca el enchufe después de una carga larga. Si está caliente, deja de usarlo y llama a un profesional.
Preguntas frecuentes
¿Es ilegal cargar con un schuko?
No. Es una forma de recarga contemplada por la normativa (modo 2). Lo que no es adecuado es convertirla en la solución permanente de una vivienda sin revisar la instalación, porque las tomas domésticas no están pensadas para consumo continuado a plena carga.
¿Los cargadores portátiles de 32 A que se venden por internet son buena idea?
Pedir 32 A a través de una clavija doméstica es exactamente lo que no hay que hacer. Un portátil de alta potencia solo tiene sentido con conector industrial y con una instalación preparada para ello.
Mi coche vino con un portátil y el concesionario dice que es suficiente. ¿Lo es?
Depende de tu coche y de tus kilómetros. Para un PHEV con recorridos cortos, puede serlo. Para un eléctrico puro que haces 60 km al día, te vas a quedar corto en poco tiempo. Ten en cuenta también lo que analizamos en el cargador que te da el concesionario: algunos equipos «de pared» de marca son, en esencia, un portátil dentro de una carcasa.
Conclusión
El cargador portátil es una buena herramienta de emergencia y una mala instalación permanente. Si vas a cargar en casa todas las noches, un punto de recarga fijo te da tres veces más potencia, un circuito propio, protecciones adecuadas y un sistema que vigila la instalación mientras duermes. La diferencia de precio se amortiza en comodidad; la de seguridad no tiene precio.