Dos coches eléctricos en casa: maestro-esclavo, doble manguera o dos cargadores

Cada vez pasa más: una familia con un eléctrico añade un segundo, o dos vecinos deciden instalar a la vez. Y aparece la pregunta de siempre, esta vez con una respuesta que no es obvia: ¿un cargador con dos mangueras, dos cargadores comunicados entre sí, o dos instalaciones independientes? Las tres opciones existen, cuestan cosas distintas y tienen implicaciones que van más allá del precio del aparato. El problema de fondo: la potencia no se multiplica Antes de elegir, hay que asumir la restricción real. Si tienes 5,75 kW contratados, tienes 5,75 kW en total. Poner dos cargadores no crea potencia nueva. Lo que hay que resolver es cómo repartir la que hay entre dos coches sin que salte la luz. Eso es exactamente lo que hacen las dos primeras soluciones. La tercera no lo hace, y por eso solo sirve en un caso concreto. Opción 1: un cargador con dos mangueras Un solo equipo con dos conectores. Internamente reparte la potencia disponible entre los dos vehículos, normalmente con dos modos: cargar uno a plena potencia y luego el otro, o repartir a la mitad simultáneamente. A favor: Una sola instalación, un solo cuadro, una sola legalización. Suele ser la opción más barata del conjunto. Una sola app y una sola configuración. En contra: Las dos plazas tienen que estar juntas. Es la limitación decisiva: las mangueras tienen la longitud que tienen. Si el equipo falla, te quedas sin cargar los dos coches. Menos flexible si en el futuro uno de los dos coches se va. Es la opción natural para una vivienda unifamiliar con dos coches en el mismo garaje. Opción 2: dos cargadores en maestro-esclavo Dos equipos independientes conectados entre sí por un bus de comunicación. Uno actúa de maestro: mide la potencia disponible y le dice al otro cuánto puede consumir. Entre los dos nunca superan el límite. A favor: Las plazas pueden estar separadas. El bus de comunicación llega lejos —en varios equipos hay experiencias de cientos de metros— así que la distancia rara vez es el problema. Si falla uno, el otro sigue funcionando. Es ampliable: mañana se puede añadir un tercero. Cada usuario tiene su propio equipo y su propia app. En contra: Dos equipos y dos cuadros: más caro. Requiere cable de datos entre ambos, con las mismas exigencias de calidad que cualquier bus: apantallado y bien rematado. Lo tratamos en cable de datos y distancias. Ambos equipos deben ser del mismo fabricante y admitir la función. Es la opción correcta en garajes comunitarios y en cualquier caso donde las plazas no estén pegadas. Opción 3: dos instalaciones independientes Dos cargadores sin comunicación entre ellos. Cada uno mide por su cuenta. Esto solo funciona bien si cada uno cuelga de un suministro distinto: dos viviendas, dos contadores, dos titulares. Es el escenario de dos vecinos que instalan cada uno lo suyo. Si ambos cuelgan del mismo suministro y no se comunican, los dos creerán que tienen toda la potencia libre y saltará el contador en cuanto carguen a la vez. No es una opción, es un error. Un detalle jurídico-técnico importante en este caso: dos suministros distintos son dos legalizaciones y no pueden compartir la misma canalización. Se explica en el trazado del cable en un garaje comunitario. Comparativa Doble manguera Maestro-esclavo Dos instalaciones Plazas separadas No Sí Sí Reparto de potencia Sí Sí Solo si son suministros distintos Coste relativo Bajo Medio Alto Legalizaciones Una Una Dos Si falla un equipo Sin carga El otro sigue El otro sigue Ampliable No Sí Sí Cuánto tarda cargar dos coches a la vez La cuenta importa más de lo que parece. Con 5,75 kW contratados y una casa que consume 1 kW de fondo, quedan unos 4,7 kW para repartir. Divididos entre dos coches, unos 2,3 kW cada uno: en ocho horas, unos 18 kWh por vehículo, entre 90 y 110 km de autonomía cada uno. Suele ser suficiente para el uso diario de dos coches familiares. Si no lo es, la conversación vuelve a la potencia contratada, o al reparto por turnos: cargar uno a plena potencia media noche y el otro la otra mitad. El detalle que se olvida: legalizar la ampliación Si ya tienes un punto de recarga legalizado y añades un segundo, la ampliación hay que legalizarla. No es un accesorio: cambia la potencia instalada del circuito de recarga y debe reflejarse en la documentación. Es habitual que se pase por alto, y es justo lo que se detecta el día que hay una inspección o el día que quieres justificar la instalación para una ayuda. Preguntas frecuentes ¿Pueden ser de marcas distintas los dos cargadores en maestro-esclavo? No. La comunicación entre equipos es propietaria de cada fabricante. Si vas a ampliar en el futuro, tenlo en cuenta al elegir el primero. ¿Cuántos equipos admite un maestro? Depende del fabricante y del modelo. Los equipos domésticos suelen admitir un número modesto; los pensados para comunidades y flotas gestionan bastantes más. Confírmalo antes de comprar si prevés crecer. Tengo un coche y otro de un familiar que viene a veces. ¿Merece la pena? Para un uso ocasional, probablemente no: basta con turnarse en el mismo punto. La inversión en un segundo equipo se justifica cuando ambos coches necesitan cargar todas las noches. ¿Y si somos dos vecinos que queremos instalar a la vez? Lo más limpio es que cada uno cuelgue de su vivienda, con su propia legalización y su propia canalización. Coordinar el trazado entre ambos, eso sí, os saldrá más barato a los dos. Es el germen de una preinstalación. Conclusión La regla es sencilla: plazas juntas y un solo titular, doble manguera; plazas separadas o intención de ampliar, maestro-esclavo; suministros distintos, dos instalaciones independientes. Y en los dos primeros casos, recuerda que la potencia sigue siendo la misma: lo que compras es la capacidad de repartirla sin quedarte a oscuras.
¿Monofásico, trifásico o doble manguera? Cómo elegir bien la configuración de tu cargador

Es una de las primeras decisiones al comprar un punto de recarga y una de las que más veces se toma mal: ¿cojo el monofásico de 7,4 kW o el trifásico de 11 kW? Y si en casa hay dos coches eléctricos, ¿un cargador con dos mangueras o dos cargadores? La respuesta corta es que casi todo el mundo en España necesita un monofásico. La respuesta larga depende de tres cosas: tu suministro, tu coche y tus hábitos. Primero: qué tienes contratado La mayoría de viviendas españolas tienen suministro monofásico, con potencias contratadas típicas de entre 3,45 y 5,75 kW. En ese escenario, un cargador trifásico no aporta absolutamente nada: no tienes tres fases que darle. El suministro trifásico es habitual en chalets, en viviendas con potencias altas y en algunas zonas concretas. Si no sabes qué tienes, míralo en la factura o en el cuadro: si de la entrada salen tres conductores de fase más neutro, es trifásico. El caso raro: instalaciones bifásicas Existe un tercer escenario poco común pero real: instalaciones bifásicas de 230 V entre fases, sin neutro. Aparecen sobre todo en zonas rurales y en instalaciones antiguas. Aquí hay que ser cuidadoso por dos motivos. Primero, no todos los cargadores están preparados; algunos fabricantes tienen referencias específicas para bifásica, incluidas las de los kits de protecciones. Segundo, y más importante, hay modelos de coche que directamente no cargan sin neutro: los Renault Zoe son el ejemplo clásico, y algún modelo antiguo comparte esa exigencia. Si tu instalación es bifásica, comprueba la compatibilidad de tu coche antes de comprar nada. Es un caso en el que una llamada previa ahorra una devolución. Segundo: qué admite tu coche Este es el dato que más se pasa por alto. Por muy potente que sea tu cargador, la carga en corriente alterna la limita el cargador de a bordo del vehículo, que es un componente interno del coche. Panorama habitual: Muchos modelos tienen un cargador de a bordo de 7,4 kW monofásico. Con ellos, un cargador trifásico de 11 kW no carga más rápido: el coche sigue aceptando 7,4 kW. Otros admiten 11 kW trifásicos, y algunos 22 kW. Ahí sí se nota la diferencia, siempre que tengas el suministro para alimentarlo. Algunos utilitarios se quedan en 3,7 kW. Búscalo en la ficha de tu coche como «cargador de a bordo» o «potencia máxima en AC». Es el techo real de tu carga en casa, y no lo cambia ningún cargador que compres. Si quieres traducirlo a horas, tienes los números en nuestra guía de cuánto tarda en cargar un coche eléctrico. Tercero: cuántas horas está el coche enchufado El cálculo que casi nadie hace, y el que resuelve la duda en el 90 % de los casos. Un cargador monofásico de 7,4 kW aporta del orden de 40-45 km de autonomía por hora de carga. En una noche de diez horas enchufado, son 400 km largos. La mayoría de conductores hacen entre 30 y 60 km diarios. Dicho de otra forma: si el coche duerme en casa, con 7,4 kW vas sobrado. La potencia extra solo se aprovecha si haces muchos kilómetros diarios, si el coche está poco tiempo enchufado o si compartes el punto entre varios vehículos. Entonces, ¿cuándo interesa el trifásico? Tiene sentido si se cumplen a la vez estas condiciones: Tienes suministro trifásico real. Tu coche admite 11 kW o más en corriente alterna. Necesitas cargar rápido porque haces muchos kilómetros o el coche está poco tiempo parado. Si falla cualquiera de las tres, el monofásico es la opción correcta y más barata. Y ojo con un error frecuente: montar un cargador trifásico en una instalación monofásica. Muchos modelos lo admiten conectando fase y neutro y fijando el limitador de potencia, pero hay que configurarlo correctamente, y esa configuración mal hecha es fuente de averías extrañas en las que el coche intenta cargar y no arranca. Un extra interesante: la carga mixta Algunos equipos trifásicos incorporan una función que cambia automáticamente a carga monofásica cuando la potencia trifásica disponible es baja. Es muy útil en instalaciones justas: en lugar de detener la carga porque no llega a la mínima en las tres fases, sigue cargando por una sola. No todos los fabricantes lo tienen, y es una función a preguntar si tu instalación va apurada. Dos coches en casa: ¿doble manguera o dos cargadores? Cada vez es una consulta más habitual, y hay tres soluciones válidas. Un cargador con dos mangueras Un solo equipo con dos cables. Ventajas: una sola instalación, un solo punto en la pared, precio total más contenido. Inconveniente principal: normalmente reparte la potencia entre los dos coches, no la duplica. Si el equipo es de 7,4 kW y cargan dos coches a la vez, van a unos 3,7 kW cada uno. Para dos vehículos que duermen en casa toda la noche, es más que suficiente. Dos cargadores independientes agrupados Dos equipos que se comunican entre sí para repartirse una potencia común. Más caro, pero más flexible: cada plaza tiene su punto, y si un equipo falla el otro sigue funcionando. Es la solución habitual cuando las plazas están separadas. Comprueba antes que el modelo elegido admite agrupación: no todos lo hacen, y algunos requieren accesorios específicos. Un solo cargador y turnarse Poco glamuroso, pero para muchas familias es la respuesta correcta. Si uno de los coches hace 20 km al día, no necesita cargar todas las noches. Antes de duplicar la instalación, merece la pena hacer la cuenta de kilómetros reales. La longitud de la manguera: decide antes de comprar Un detalle práctico que condiciona más de lo que parece. La manguera estándar suele ser de 5 metros y la opción larga de 7 u 8. Antes de elegir, comprueba: En qué lado del coche está la toma de carga (no todos la llevan igual). Cómo vas a aparcar habitualmente, de frente o marcha atrás. Si el cable tendrá que rodear el coche o pasar por encima de una zona de