Contratos de mantenimiento de puntos de recarga: cómo se plantean y cuándo compensan

Artículo dirigido a instaladores, comunidades y empresas con puntos de recarga. Un punto de recarga doméstico no necesita un contrato de mantenimiento: necesita una revisión de vez en cuando. Una instalación con seis puntos en un garaje comunitario, o una flota de empresa, es otra historia. Estos son los criterios para plantear —o para contratar— un mantenimiento que tenga sentido para ambas partes. Qué es realmente un contrato de mantenimiento Conviene decirlo sin adornos, porque es lo que confunde a los clientes: el precio de un mantenimiento es, en buena medida, el precio del desplazamiento y de la mano de obra. Las piezas rara vez son lo caro. La diferencia real que compra el cliente no es un descuento: es prioridad. Quien tiene contrato entra el primero en la lista cuando hay una avería. En una comunidad con seis puntos parados, esa diferencia se nota mucho. Plantearlo así, con franqueza, hace que la conversación comercial sea más fácil, no más difícil. El método que funciona: primera revisión, después precio El error habitual es dar un precio de mantenimiento sin haber visto la instalación. Especialmente si la montó otro. La secuencia sensata: Primera visita de revisión e inventario, facturada aparte. Se documenta qué hay: modelos, números de serie, versiones de firmware, estado de cuadros, cableado y tierra. Informe con el estado real y con las correcciones necesarias, si las hay. Y a partir de ahí, precio del contrato, ya con conocimiento de causa. Ese primer paso protege a las dos partes: el cliente sabe qué tiene y el mantenedor no asume a ciegas una instalación ajena. Qué debe incluir Revisión periódica Inspección visual del equipo, la manguera, el conector y el cuadro. Reapriete de bornes con par correcto. Es la revisión que más averías evita. Ver bornas quemadas. Prueba del diferencial y comprobación de su tiempo de disparo. Estado del protector de sobretensiones: el indicador que nadie mira. Ver el protector de sobretensiones. Medida de la toma de tierra. Ver la toma de tierra. Verificación funcional con comprobador EVSE: estados, Control Pilot y reacción ante fallo. Ver verificación de un punto de recarga. Estado del firmware y actualización si procede. Ver firmware del cargador. Limpieza de contactos del conector. Cuadro de protecciones de un punto de recarga: magnetotérmico, sobretensiones y diferencial de 30 mA. El reapriete de bornes y la prueba del diferencial son las dos revisiones que más averías evitan. Gestión, si aplica Altas y bajas de usuarios y tarjetas RFID. Informes de consumo por usuario. Revisión del reparto de potencia entre puntos. Atención ante avería Lo que hay que dejar por escrito: Plazo de respuesta comprometido. Qué está incluido y qué se factura aparte. Quién gestiona la garantía con el fabricante. Qué pasa con las piezas y con los tiempos de suministro. Lo que conviene excluir expresamente Para evitar conflictos: Daños por vandalismo o robo. Ver robo de cobre y vandalismo. Averías del vehículo del usuario, que es una fuente constante de llamadas «el cargador no funciona» cuando el problema es el coche. Problemas de conectividad ajenos a la instalación: la wifi del cliente, su router, su contraseña. Cortes o incidencias de la red eléctrica. Defectos preexistentes detectados en la primera revisión y no corregidos por decisión del cliente. Cuándo compensa contratarlo Escenario ¿Contrato? Vivienda unifamiliar, un punto No. Revisión periódica y punto. Vecino con un punto en comunidad No, salvo que quiera prioridad. Comunidad con instalación colectiva Sí. Hay usuarios que no son técnicos y nadie responsable. Hotel o restaurante con recarga a clientes Sí. Un punto averiado es una reseña negativa. Empresa con flota Sí. Un punto parado es un vehículo parado. Punto de recarga público de pago Sí, imprescindible. Para el propietario doméstico: qué hacer sin contrato Si tu caso es una vivienda, no necesitas un contrato pero sí una rutina: Mensual, tú mismo: pulsar el botón de test del diferencial y mirar el indicador del protector de sobretensiones. Anual, un profesional: reapriete de bornes, medida de tierra y verificación funcional. Siempre que notes algo raro: calor, olor, disparos repetidos. Ver mantenimiento del cargador. Un aviso para instaladores: las averías ajenas Es una situación que todo instalador conoce: te llaman para una avería de un equipo que no has montado, en una instalación que no conoces, y acabas asumiendo un marrón que no es tuyo. Dos formas razonables de gestionarlo: Presupuestar la visita de diagnóstico aparte, con parte por adelantado. Si el cliente solo quiere que le arreglen «una cosita», ese presupuesto filtra. Convertirla en la primera revisión del posible contrato: se documenta la instalación y se ofrece mantenimiento a partir de ahí. Preguntas frecuentes ¿Cada cuánto hay que revisar un punto de recarga? Una revisión anual es lo razonable en uso doméstico. En instalaciones con muchos ciclos o a la intemperie, dos. ¿El fabricante cubre las averías? La garantía cubre defectos del producto, no problemas de instalación ni daños externos. Y la garantía legal la responde el vendedor. ¿Puede mantenerlo cualquier electricista? Debe ser una empresa instaladora autorizada, y conviene que conozca el equipo concreto: las particularidades de configuración de cada fabricante son muchas. ¿Cuánto cuesta un mantenimiento? Depende del número de puntos, de la distancia y de lo que se incluya. Por eso la primera revisión es la que permite dar un precio honesto. Conclusión Un contrato de mantenimiento tiene sentido cuando hay varios usuarios, cuando el punto es parte de un servicio o cuando una avería para un vehículo de trabajo. Lo que compra el cliente no es tanto la revisión como la prioridad de atención. Y la forma correcta de empezar es siempre la misma: primero revisión e inventario, después precio.
Zaptec Go 2: análisis del cargador noruego y para quién tiene sentido

Zaptec es una marca noruega, y eso se nota en dos cosas: en el diseño y en el precio. El Zaptec Go 2 es de los cargadores domésticos más caros del mercado español, y aun así tiene defensores convencidos. Vamos a ver qué ofrece y en qué casos justifica la diferencia. Qué es el Zaptec Go 2 Un punto de recarga doméstico compacto, con toma Tipo 2, pensado para instalarse en pared y gestionarse desde app. Es la evolución del Zaptec Go original, que también sigue disponible. Precios en nuestra tienda: Zaptec Go 2: 1.519 € Zaptec Go Asphalt Black: 1.119 € Lo que hace bien Tamaño y acabado Es uno de los equipos más pequeños de su categoría. En una plaza estrecha o en una pared donde el espacio es justo, eso importa más de lo que parece. El acabado es notablemente superior a la media del mercado. Diseño para el clima duro Es una marca noruega y sus equipos están pensados para exteriores con condiciones exigentes: frío, humedad, sal. En una instalación a la intemperie, ese origen es un argumento real. Ver cargador a la intemperie. Ecosistema completo Zaptec no vende solo el cargador: tiene una gama de accesorios que resuelve instalaciones completas. Zaptec Sense 3 (349 €): medidor monofásico con pinza amperimétrica para el balanceo. Zaptec Sense 2 (689 €): medidor trifásico con pinza hasta 150 A. Pedestal Zaptec Premium Doble (1.829 €): poste para dos cargadores, útil en plazas sin pared. RFID Tag (14,90 €) para control de acceso. Portacables Chill (74,90 €). Cables Tipo 2 trifásicos de 5 m (386 €) y 7,5 m (429 €). Balanceo por pinza Los medidores Sense usan pinza amperimétrica, no medidor de medida directa. Es una ventaja seria en garajes comunitarios, porque no ocupa módulos en la centralización de contadores y no interfiere con el rearme del contador. Ver el contador no rearma desde casa. Instalaciones con varios puntos Zaptec está pensado desde el diseño para instalaciones de varios cargadores con reparto de potencia. En comunidades es donde más sentido tiene la marca. Lo que hay que tener en cuenta El precio Es el argumento en contra y no tiene vuelta de hoja. Con 1.519 € del equipo más el medidor, se llega a cifras donde hay que justificar bien la elección frente a alternativas que hacen lo mismo por bastante menos. Es socket, no lleva cable Hay que sumar el cable Tipo 2, que en la propia gama Zaptec está en 386-429 €. Sumado al equipo y al medidor, el conjunto se va lejos. Es coherente con su filosofía —el cable como consumible sustituible— pero hay que contarlo. Las protecciones van aparte Como la mayoría de equipos de gama alta europea, no integra el cuadro. Ver protecciones integradas o cuadro aparte. Para quién sí Instalaciones en exterior con condiciones duras. Comunidades de propietarios con varios puntos y necesidad de gestión, reparto de potencia y control de acceso. Plazas sin pared, donde el pedestal doble de la marca resuelve dos puntos con un solo poste. Quien valora el acabado y el tamaño compacto, y tiene presupuesto para ello. Para quién no Un garaje privado con un coche y necesidades simples. Ahí un V2C Trydan con protecciones o un Fox ESS L07 hacen lo mismo por mucho menos. Cuadros sin espacio, donde un equipo con protecciones integradas ahorra un problema. Presupuestos ajustados, sin más. Preguntas frecuentes ¿Merece la pena el Go 2 frente al Go original? La diferencia de precio es de unos 400 €. Si tu instalación es sencilla y el Go cubre tus necesidades, es una opción más razonable dentro de la misma marca. ¿Necesito el medidor Sense? Solo si quieres balanceo dinámico, que es lo recomendable salvo que tengas potencia contratada de sobra. Ver balanceo dinámico. ¿Funciona con cualquier coche? Sí. Es Tipo 2 y funciona con cualquier vehículo homologado en Europa. ¿Y el pedestal doble, cuándo tiene sentido? Cuando hay dos plazas contiguas sin pared donde anclar. Es caro, pero resuelve dos instalaciones con una estructura. Alternativas más económicas en plazas sin pared. Conclusión El Zaptec Go 2 es un equipo excelente que cuesta lo que cuesta un equipo excelente. Su sitio natural está en instalaciones exteriores exigentes y en comunidades con varios puntos, donde su ecosistema de medida, pedestales y control de acceso justifica la inversión. Para un garaje privado con un coche, hay opciones que hacen lo mismo por la mitad.
Cómo cobrar la recarga en una comunidad o un hotel: RFID, reparto de consumos y pasarelas de pago

Artículo dirigido a comunidades de propietarios, hoteles, restaurantes y empresas. Instalar el punto de recarga es la parte fácil. La difícil llega después: quién paga esa electricidad y cómo se cobra. Es la pregunta que hace descarrilar la mitad de los proyectos de recarga colectiva, y la que menos se planifica antes de comprar los equipos. Hay tres modelos posibles y elegir mal condiciona el equipo que necesitas. Modelo 1: cada uno con su contador Cada punto de recarga cuelga del suministro de su propietario. Es la solución más habitual en garajes comunitarios y también la más simple: no hay nada que repartir, cada uno paga en su propia factura. Cuándo funciona: comunidades donde cada vecino instala en su plaza y todos tienen su contador en el edificio. Limitaciones: no sirve para puntos compartidos ni para visitantes, y cada instalación individual debe recorrer el camino desde su contador hasta su plaza, lo que puede ser largo. Es la opción que recomendamos por defecto en comunidades, y la que explicamos en preinstalación de recarga en una comunidad. Modelo 2: suministro común con reparto por usuario La comunidad o el negocio contrata un suministro para la recarga y reparte el consumo entre quienes cargan, identificándolos mediante tarjeta RFID o aplicación. Cómo funciona en la práctica: Cada usuario tiene una tarjeta o un perfil en la app. Para cargar, se identifica en el punto de recarga. La plataforma de gestión registra la sesión: quién, cuándo y cuántos kWh. Al final del mes se genera un informe de consumos por usuario. La comunidad reparte el importe de la factura común según ese informe, o el negocio factura a cada cliente. Este modelo necesita una plataforma de gestión, y por tanto equipos que hablen OCPP o que tengan la gestión integrada del fabricante. Cuándo funciona: comunidades con puntos compartidos, empresas con recarga para empleados, hoteles que ofrecen la recarga a huéspedes. Lo que hay que decidir antes: A qué precio se repercute el kWh. Lo más limpio es repartir el coste real de la factura común entre los kWh consumidos, incluyendo la parte proporcional del término de potencia. Fijar un precio arbitrario genera discusiones. Quién administra el sistema y emite los informes. Qué pasa con las pérdidas y con el consumo en vacío de los equipos. Quién asume el coste fijo del suministro común cuando nadie carga. Modelo 3: cobro directo al usuario final El escenario de un hotel, un restaurante o un aparcamiento que quiere que el cliente pague en el momento. Tres formas de resolverlo: a) Terminal de pago (TPV) en el punto de recarga Cada vez más equipos comerciales incorporan un lector de tarjeta bancaria. El cliente acerca la tarjeta, carga y paga. Es la experiencia más directa y no obliga a nadie a instalarse una aplicación. La configuración de tarifas se hace en remoto desde la plataforma del fabricante. Es la opción más cómoda para el usuario final y la que menos fricción genera en un hotel. b) Aplicación propia o de un operador El usuario paga desde una app. Funciona bien con clientes habituales; con un huésped de una noche que no quiere instalarse nada, no tanto. c) Integración con la factura del establecimiento La recarga se identifica con una tarjeta que entrega el hotel y se carga a la habitación. Requiere que el sistema de gestión permita exportar los consumos, pero es la solución más elegante para un hotel. Un aviso legal importante Aquí hay un punto que conviene conocer antes de montar un negocio alrededor de la recarga: revender energía eléctrica no es lo mismo que prestar un servicio de recarga, y las dos cosas tienen tratamientos distintos. El modelo habitual en hoteles y comunidades es facturar un servicio de recarga, no vender kWh. Y en una comunidad de propietarios, repartir entre los vecinos el coste real de una factura común no es una actividad económica, es un reparto de gastos. Si el planteamiento es abrir puntos de recarga al público como negocio, las obligaciones son otras. Es exactamente el tipo de decisión donde conviene una consulta con un asesor antes de invertir. No somos asesores fiscales ni jurídicos: este artículo describe cómo se organiza técnicamente, no cómo debe tributar tu caso. Qué necesita el equipo para cada modelo Modelo Identificación Plataforma Equipo necesario Cada uno con su contador No No Cualquier cargador doméstico Reparto por usuario RFID o app Sí Equipo con RFID y gestión / OCPP Cobro directo Tarjeta bancaria o app Sí Equipo comercial con TPV o pasarela La medida: cuándo hace falta un contador homologado Detalle que se pasa por alto. Si vas a facturar a terceros en función de la energía consumida, el instrumento de medida debe tener la homologación correspondiente. Los equipos con certificación metrológica (habitualmente identificados como MID) están pensados para esto. Para un reparto interno de gastos entre vecinos, el criterio es menos estricto, pero conviene que el sistema sea trazable y que todos los implicados lo acepten desde el principio. Un reparto que nadie puede verificar acaba en discusión. Checklist antes de comprar los equipos ¿Quién va a usar los puntos: propietarios, empleados, clientes de paso? ¿Hay que cobrar o solo repartir gastos? ¿De qué suministro cuelgan y quién paga el término fijo? ¿Los equipos llevan RFID y admiten plataforma de gestión? ¿Se necesita medida homologada? ¿Quién administra el sistema y emite los informes cada mes? ¿Qué potencia total hay disponible y cómo se reparte entre los puntos? Preguntas frecuentes ¿Puede la comunidad cobrar a los vecinos por cargar? Repartir el coste real del consumo entre quienes lo generan es lo natural y lo habitual. Lo que hay que evitar es fijar precios arbitrarios sin acuerdo. Conviene aprobar el criterio de reparto en junta y dejarlo por escrito. ¿Cuánto debería cobrar un hotel por la recarga? Es una decisión comercial. Algunos establecimientos la ofrecen gratis como reclamo, otros al coste y otros con margen. Lo importante es que el sistema permita cambiar la tarifa sin tener que ir
OCPP: qué es, quién lo necesita de verdad y quién no

Artículo dirigido a comunidades, empresas e instaladores. OCPP aparece en todas las fichas técnicas de puntos de recarga y casi nunca se explica. En las conversaciones comerciales funciona como una casilla que hay que marcar: si el equipo lo tiene, mejor. Y en la práctica, la mayoría de instalaciones que lo tienen no lo usan. En una encuesta informal reciente entre instaladores profesionales españoles, de catorce respuestas, diez declararon no utilizar ningún software OCPP. Y ninguno dijo que sus clientes se lo pidieran. Merece la pena entender por qué, y también en qué casos sí es decisivo. Qué es OCPP Son las siglas de Open Charge Point Protocol: un protocolo abierto de comunicación entre un punto de recarga y una plataforma de gestión. Define un lenguaje común para que cualquier cargador pueda hablar con cualquier plataforma. Es importante entender qué no es: No es la comunicación con el coche. Eso es otro protocolo y funciona igual con OCPP o sin él. No es la app del fabricante. La app doméstica de tu cargador habla con los servidores de su fabricante por un protocolo propietario, no por OCPP. No es necesario para cargar. Un cargador sin OCPP carga exactamente igual. Lo que aporta OCPP es independencia: separa el hardware del software de gestión. Con un equipo OCPP puedes cambiar de plataforma sin cambiar de cargador. Qué permite hacer una plataforma OCPP Autorizar usuarios mediante tarjeta RFID o app, y decidir quién puede cargar y quién no. Registrar sesiones con usuario, fecha, duración y energía consumida. Facturar o repartir el consumo entre usuarios. Gestionar la potencia entre varios puntos (smart charging), repartiendo lo disponible. Monitorizar y diagnosticar en remoto: estado, errores, reinicios. Actualizar firmware a distancia. Quién lo necesita de verdad La regla práctica es simple: OCPP importa cuando hay varios usuarios distintos y hay que saber quién ha consumido qué. Sí lo necesitas si: Comunidad de propietarios con puntos compartidos o con suministro común, donde hay que repartir el consumo entre vecinos. Hotel, restaurante o comercio que ofrece recarga a clientes, con o sin cobro. Ver cómo se cobra la recarga. Empresa con flota o con recarga para empleados, donde hay que imputar consumos. Operador de puntos de recarga públicos. Aquí no es opcional. Instalaciones con muchos puntos donde hay que repartir una potencia limitada de forma inteligente. No lo necesitas si: Es una vivienda unifamiliar con uno o dos coches de la misma familia. Es una plaza privativa en un garaje comunitario alimentada desde tu propio contador. Pagas tu luz, nadie más usa el punto. Solo quieres programar horarios y ver consumos. Para eso vale la app del fabricante. En estos casos, OCPP añade complejidad —hay que contratar una plataforma, que suele tener cuota mensual por punto— sin resolver ningún problema real. Las versiones importan Dos versiones conviven en el mercado: OCPP 1.6 (habitualmente en su variante JSON): la más extendida. Cubre autorización, transacciones y gestión de carga. OCPP 2.0.1: añade mejoras en seguridad, gestión de dispositivos y funciones avanzadas de smart charging. Adopción creciente pero todavía minoritaria. Si vas a comprar hoy pensando en varios años, preguntar por la versión soportada y si es actualizable es razonable. La pregunta que sí hay que hacer al comprar Más allá de si el equipo «tiene OCPP», hay dos preguntas más útiles: ¿Está certificado o solo declarado? Existe certificación oficial del protocolo. Un equipo certificado tiene muchas menos sorpresas de compatibilidad que uno que simplemente afirma soportarlo. ¿Puedo apuntarlo a la plataforma que yo elija? Algunos equipos permiten configurar libremente la dirección del servidor; otros están atados a la plataforma del fabricante. Si no puedes cambiar el servidor, el OCPP no te está dando la independencia que se supone que aporta. Esa segunda pregunta es la que de verdad protege frente al escenario que describimos en qué pasa si el fabricante de tu cargador cierra: si la plataforma se apaga y puedes apuntar el equipo a otra, no pierdes la instalación. El estado del mercado en España Dos observaciones que ayudan a poner las cosas en contexto: La adopción real en instalaciones domésticas y en comunidades pequeñas es baja. La mayoría de instaladores no lo usa y la mayoría de clientes no lo pide. Hay fabricantes muy valorados por su producto que no ofrecían OCPP hasta hace poco, y eso les cerraba la puerta en proyectos de comunidades y empresas. Es un criterio que gana peso a medida que crecen las instalaciones colectivas. Es decir: para el mercado doméstico, OCPP sigue siendo una casilla que casi nadie usa. Para el mercado colectivo, se está convirtiendo en un requisito. Preguntas frecuentes ¿Cuánto cuesta una plataforma OCPP? Los modelos habituales son de cuota mensual por punto de recarga gestionado, con precios muy variables según funciones. Hay también plataformas de código abierto que puedes autoalojar, con el coste de administrarlas. ¿Puedo tener OCPP y la app del fabricante a la vez? Depende del equipo. En muchos, activar el modo OCPP significa que la gestión pasa a la plataforma y la app propia deja de controlar el punto. Conviene aclararlo antes. Mi cargador tiene OCPP pero no lo uso. ¿Estoy desaprovechándolo? Si es una instalación doméstica, no. Tenerlo disponible es una opción de futuro, y no usarlo no resta nada. ¿OCPP sirve para el balanceo con mi casa? No es su función principal. El balanceo dinámico con el consumo de la vivienda lo resuelve el propio equipo con su sistema de medida. OCPP gestiona el reparto entre varios puntos, que es otra cosa. Conclusión OCPP es una buena idea que la mayoría de instalaciones domésticas no necesita y que casi toda instalación colectiva acabará necesitando. Si tu caso es un garaje propio y un coche, no pagues por ello. Si es una comunidad, un hotel o una flota, es el criterio que decide si dentro de cinco años sigues teniendo el control de tu instalación.