Raedian: de los 509 € del NEO 7 kW a la estación DC de 240 kW

Raedian es de las pocas marcas que cubre toda la escala: desde un cargador doméstico económico hasta una estación de carga ultrarrápida de 240 kW para un área de servicio. Eso la convierte en una opción interesante tanto para un particular como para un proyecto comercial. La gama, de menor a mayor Doméstico Raedian NEO 7 kW socket — monofásico, con Wi-Fi, RFID y pantalla OLED. 509 € Raedian NEO-Plus 7 kW — versión mejorada del monofásico. 649 € Raedian NEO 22 kW Silver — trifásico con cable de 5 m y RFID. 749 € Gama media-alta Raedian NEX 22 kW socket — trifásico. 652,07 € Raedian NEX-C 22 kW — trifásico inteligente con cable. 1.099 € Comercial Raedian Gemini 22 kW — comercial trifásico con medida MID. 3.259 € Raedian Gemini 2×22 kW con TPV — doble punto con terminal de pago. 4.999 € Carga rápida en corriente continua Raedian Galaxy P60 — 60 kW DC, doble CCS2 y OCPP. 15.989 € Raedian Galaxy P240 — 240 kW DC, doble CCS2 y OCPP. 49.199 € El NEO 7 kW: mucha ficha por poco dinero Es el modelo que más llama la atención en la gama doméstica. A 509 € incluye Wi-Fi, lector RFID y pantalla OLED, tres cosas que en esa franja de precio no suelen ir juntas. El RFID no es un capricho: en una plaza de garaje comunitario accesible, es lo que impide que otro vecino use tu punto. Y la pantalla facilita la configuración sin depender de la app, cosa muy útil en un sótano sin cobertura. Es versión socket, así que hay que sumar el cable. Ver cargador con cable o socket. El Gemini con TPV: cobrar sin apps El modelo doble con terminal de pago integrado resuelve el escenario del hotel, el restaurante o el aparcamiento que quiere que el cliente pague en el momento, con su tarjeta bancaria y sin instalarse nada. Es la solución con menos fricción para un usuario de paso, frente a las alternativas basadas en aplicación. Ver cómo cobrar la recarga. La medida MID que incorpora es lo que da validez a esa facturación por kWh. Las estaciones Galaxy: otra liga Los Galaxy P60 y P240 son estaciones de carga rápida en corriente continua, con doble conector CCS2 y OCPP. No son productos para un particular ni para una comunidad: son infraestructura para áreas de servicio, concesionarios, flotas o estaciones de recarga públicas. Dos cosas que conviene saber si te planteas un proyecto así: La instalación no es un cargador, es un proyecto. Una estación de 240 kW implica potencia contratada de ese orden, obra civil, proyecto firmado por técnico titulado e inspección. Ver proyecto o memoria técnica. El equipo es solo una parte del coste. La acometida y el transformador pueden superar al propio cargador. Lo que hay que tener en cuenta Las protecciones van aparte en la gama doméstica. Los 22 kW solo se aprovechan con suministro trifásico y coche compatible. Como en cualquier marca de recorrido más reciente, conviene comprobar la disponibilidad de servicio técnico y repuestos antes de una inversión grande. Para quién sí Doméstico ajustado con extras: el NEO 7 kW por RFID y pantalla a buen precio. Comunidades donde importe el control de acceso. Negocios que quieren cobrar con tarjeta bancaria sin obligar al cliente a instalar una app. Proyectos de carga rápida, donde la marca cubre potencias que pocos ofrecen. Preguntas frecuentes ¿Qué diferencia hay entre NEO y NEX? Son familias distintas dentro de la gama, con diferentes prestaciones y configuraciones. Para decidir entre ellas conviene partir de lo que necesitas: potencia, socket o cable, y si te hace falta gestión o no. ¿El NEO 7 kW sirve para un garaje comunitario? Es una buena opción por el RFID y por ser socket. Habrá que sumar el cuadro de protecciones y, si no hay cobertura, resolver la conectividad. ¿Puedo poner un Galaxy en mi empresa? Es posible, pero antes hay que valorar la potencia disponible y el tipo de instalación. Un P60 exige una potencia contratada considerable. ¿Tienen OCPP? Las estaciones Galaxy sí lo declaran. En la gama doméstica, confírmalo si tu proyecto lo necesita: ver OCPP. Conclusión Raedian destaca por dar mucha ficha técnica por poco dinero en la gama doméstica —el NEO 7 kW con RFID y pantalla por 509 € es difícil de igualar— y por cubrir el otro extremo con estaciones de carga rápida que pocas marcas ofrecen. Entre ambos extremos, el Gemini con TPV es de las soluciones más limpias para un negocio que quiere cobrar la recarga.
Cómo cobrar la recarga en una comunidad o un hotel: RFID, reparto de consumos y pasarelas de pago

Artículo dirigido a comunidades de propietarios, hoteles, restaurantes y empresas. Instalar el punto de recarga es la parte fácil. La difícil llega después: quién paga esa electricidad y cómo se cobra. Es la pregunta que hace descarrilar la mitad de los proyectos de recarga colectiva, y la que menos se planifica antes de comprar los equipos. Hay tres modelos posibles y elegir mal condiciona el equipo que necesitas. Modelo 1: cada uno con su contador Cada punto de recarga cuelga del suministro de su propietario. Es la solución más habitual en garajes comunitarios y también la más simple: no hay nada que repartir, cada uno paga en su propia factura. Cuándo funciona: comunidades donde cada vecino instala en su plaza y todos tienen su contador en el edificio. Limitaciones: no sirve para puntos compartidos ni para visitantes, y cada instalación individual debe recorrer el camino desde su contador hasta su plaza, lo que puede ser largo. Es la opción que recomendamos por defecto en comunidades, y la que explicamos en preinstalación de recarga en una comunidad. Modelo 2: suministro común con reparto por usuario La comunidad o el negocio contrata un suministro para la recarga y reparte el consumo entre quienes cargan, identificándolos mediante tarjeta RFID o aplicación. Cómo funciona en la práctica: Cada usuario tiene una tarjeta o un perfil en la app. Para cargar, se identifica en el punto de recarga. La plataforma de gestión registra la sesión: quién, cuándo y cuántos kWh. Al final del mes se genera un informe de consumos por usuario. La comunidad reparte el importe de la factura común según ese informe, o el negocio factura a cada cliente. Este modelo necesita una plataforma de gestión, y por tanto equipos que hablen OCPP o que tengan la gestión integrada del fabricante. Cuándo funciona: comunidades con puntos compartidos, empresas con recarga para empleados, hoteles que ofrecen la recarga a huéspedes. Lo que hay que decidir antes: A qué precio se repercute el kWh. Lo más limpio es repartir el coste real de la factura común entre los kWh consumidos, incluyendo la parte proporcional del término de potencia. Fijar un precio arbitrario genera discusiones. Quién administra el sistema y emite los informes. Qué pasa con las pérdidas y con el consumo en vacío de los equipos. Quién asume el coste fijo del suministro común cuando nadie carga. Modelo 3: cobro directo al usuario final El escenario de un hotel, un restaurante o un aparcamiento que quiere que el cliente pague en el momento. Tres formas de resolverlo: a) Terminal de pago (TPV) en el punto de recarga Cada vez más equipos comerciales incorporan un lector de tarjeta bancaria. El cliente acerca la tarjeta, carga y paga. Es la experiencia más directa y no obliga a nadie a instalarse una aplicación. La configuración de tarifas se hace en remoto desde la plataforma del fabricante. Es la opción más cómoda para el usuario final y la que menos fricción genera en un hotel. b) Aplicación propia o de un operador El usuario paga desde una app. Funciona bien con clientes habituales; con un huésped de una noche que no quiere instalarse nada, no tanto. c) Integración con la factura del establecimiento La recarga se identifica con una tarjeta que entrega el hotel y se carga a la habitación. Requiere que el sistema de gestión permita exportar los consumos, pero es la solución más elegante para un hotel. Un aviso legal importante Aquí hay un punto que conviene conocer antes de montar un negocio alrededor de la recarga: revender energía eléctrica no es lo mismo que prestar un servicio de recarga, y las dos cosas tienen tratamientos distintos. El modelo habitual en hoteles y comunidades es facturar un servicio de recarga, no vender kWh. Y en una comunidad de propietarios, repartir entre los vecinos el coste real de una factura común no es una actividad económica, es un reparto de gastos. Si el planteamiento es abrir puntos de recarga al público como negocio, las obligaciones son otras. Es exactamente el tipo de decisión donde conviene una consulta con un asesor antes de invertir. No somos asesores fiscales ni jurídicos: este artículo describe cómo se organiza técnicamente, no cómo debe tributar tu caso. Qué necesita el equipo para cada modelo Modelo Identificación Plataforma Equipo necesario Cada uno con su contador No No Cualquier cargador doméstico Reparto por usuario RFID o app Sí Equipo con RFID y gestión / OCPP Cobro directo Tarjeta bancaria o app Sí Equipo comercial con TPV o pasarela La medida: cuándo hace falta un contador homologado Detalle que se pasa por alto. Si vas a facturar a terceros en función de la energía consumida, el instrumento de medida debe tener la homologación correspondiente. Los equipos con certificación metrológica (habitualmente identificados como MID) están pensados para esto. Para un reparto interno de gastos entre vecinos, el criterio es menos estricto, pero conviene que el sistema sea trazable y que todos los implicados lo acepten desde el principio. Un reparto que nadie puede verificar acaba en discusión. Checklist antes de comprar los equipos ¿Quién va a usar los puntos: propietarios, empleados, clientes de paso? ¿Hay que cobrar o solo repartir gastos? ¿De qué suministro cuelgan y quién paga el término fijo? ¿Los equipos llevan RFID y admiten plataforma de gestión? ¿Se necesita medida homologada? ¿Quién administra el sistema y emite los informes cada mes? ¿Qué potencia total hay disponible y cómo se reparte entre los puntos? Preguntas frecuentes ¿Puede la comunidad cobrar a los vecinos por cargar? Repartir el coste real del consumo entre quienes lo generan es lo natural y lo habitual. Lo que hay que evitar es fijar precios arbitrarios sin acuerdo. Conviene aprobar el criterio de reparto en junta y dejarlo por escrito. ¿Cuánto debería cobrar un hotel por la recarga? Es una decisión comercial. Algunos establecimientos la ofrecen gratis como reclamo, otros al coste y otros con margen. Lo importante es que el sistema permita cambiar la tarifa sin tener que ir