30 mA, 300 mA y selectividad: qué hacer cuando no hay hueco en el cuadro para las protecciones

Detector de fugas de corriente continua de 6 mA del V2C Trydan instalado, con el LED de funcionamiento encendido

Artículo técnico dirigido a instaladores. Recoge un debate real del sector en el que existen posiciones enfrentadas. El escenario se repite en la mitad de las instalaciones domésticas: llegas a montar el punto de recarga y el cuadro del cliente está lleno. No hay cuatro o cinco módulos libres para las protecciones de 32 A que necesitas, y ampliar el cuadro implica obra que nadie ha presupuestado. De ahí sale una de las discusiones técnicas más encendidas entre instaladores de recarga, y merece la pena exponerla con las dos posiciones, porque ninguna es absurda. El punto de partida: la selectividad Cuando hay dos diferenciales en serie, se busca que ante un defecto dispare solo el más próximo, dejando el resto de la instalación con servicio. Eso es la selectividad, y se consigue por dos vías: Selectividad amperimétrica: el diferencial aguas arriba tiene una sensibilidad mayor (por ejemplo 300 mA) que el de aguas abajo (30 mA). Selectividad cronométrica: el de aguas arriba es de tipo selectivo o retardado, con un tiempo de disparo mayor. Dos diferenciales de la misma sensibilidad y el mismo tiempo en serie no garantizan selectividad: puede disparar cualquiera de los dos, o los dos. La propuesta que genera el debate Ante la falta de hueco, hay instaladores que resuelven así: colocan un bloque diferencial de 300 mA en el cuadro general —a menudo un módulo Vigi acoplado a un magnetotérmico existente, que ocupa muy poco— y dejan la protección de 30 mA que el propio cargador lleva integrada. El razonamiento es doble: se resuelve el problema de espacio, y se mantiene la selectividad, porque no se ponen dos diferenciales de la misma sensibilidad en serie. Quienes lo defienden citan además el respaldo de inspectores de organismos de control que lo han dado por bueno. La objeción La posición contraria sostiene que ese montaje deja un tramo de instalación sin protección adecuada de las personas, y se apoya en dos argumentos: La ITC-BT-24 exige alta sensibilidad (30 mA) para la protección de personas frente a contactos indirectos. Un diferencial de 300 mA no cumple esa función; su papel es la protección contra incendios. La línea que alimenta el punto de recarga queda desprotegida. El diferencial de 30 mA que va dentro del cargador protege el circuito a partir de ese punto. Todo el cable que va desde el cuadro general hasta el equipo —que pueden ser cincuenta metros por un garaje comunitario— queda cubierto únicamente por el de 300 mA. Puesto en una frase que se ha hecho popular en el sector: el 30 mA de dentro del cargador protege poco más que los últimos centímetros de conductor. Cómo se resuelve bien Hay soluciones que no obligan a elegir entre espacio y protección: 1. Módulos combinados de dos módulos Existen dispositivos que integran en dos módulos DIN el magnetotérmico, el diferencial de 30 mA y la protección de sobretensiones permanentes y transitorias. Resuelven el problema de espacio de raíz y son hoy la solución más limpia para un cuadro lleno. 2. Sustituir aparamenta existente por formatos estrechos Cambiar magnetotérmicos convencionales por versiones de un módulo libera espacio en el cuadro sin tocar la envolvente. Es trabajo, pero es trabajo dentro del cuadro. 3. Cuadro secundario dedicado La opción más ortodoxa: un cuadro propio para el punto de recarga, junto al equipo o junto al general. Añade coste, pero es lo que la instalación pide cuando hay una línea larga. 4. Ampliar el cuadro general A veces es lo que toca, y conviene presupuestarlo desde el principio en lugar de descubrirlo el día del montaje. Una visita previa evita esta situación entera. 5. Cargador con protecciones integradas completas Varios equipos incorporan de fábrica magnetotérmico, diferencial y sobretensiones dentro de la propia carcasa. En un cuadro sin hueco es la solución que menos discusión genera, porque las protecciones están donde deben y no ocupan espacio en el general. Sobre el diferencial de 300 mA como cabecera Un matiz importante para no caer en el extremo contrario: un diferencial de 300 mA no es un error en sí mismo. Como protección de cabecera de una infraestructura de recarga con varios puntos, cumple una función legítima —protección contra incendios y selectividad— y es una práctica habitual en instalaciones colectivas. El problema no es ponerlo. Es ponerlo en lugar de la alta sensibilidad, no además de ella. Sobre la clase del diferencial Ya que hablamos del cuadro, dos recordatorios que se olvidan: Clase A como mínimo en un circuito de recarga. Un tipo AC no detecta fugas pulsantes, y la electrónica del vehículo las produce. Protección frente a fugas de continua, integrada en el equipo o externa. Lo desarrollamos en el diferencial tipo B. Versiones superinmunizadas reducen los disparos intempestivos, que en instalaciones de recarga con humedad o con varios equipos son una fuente constante de llamadas. Preguntas frecuentes ¿Puedo aprovechar el diferencial general de la vivienda para el cargador? Técnicamente es posible en algunos casos, pero es mala idea en la práctica: cualquier fuga en el coche deja sin luz a toda la casa, y cualquier fuga en la casa interrumpe la carga. El punto de recarga debe tener su propio diferencial dedicado, como explicamos en por qué salta el diferencial. ¿Y si el cliente no quiere pagar el cuadro nuevo? Es una conversación que hay que tener antes de aceptar el trabajo, no durante el montaje. Un módulo combinado suele resolverlo por un coste razonable; si aun así no hay acuerdo, es mejor no ejecutar que firmar algo que no defiendes. ¿Quién decide finalmente? Quien firma el certificado, que es quien asume la responsabilidad. Ese es el criterio que vale, por encima de cualquier debate en un foro o en un artículo como este. Conclusión Cuando no hay hueco en el cuadro, la solución no es rebajar la protección: es cambiar el formato de la aparamenta. Los módulos combinados de dos módulos y los cargadores con protecciones integradas resuelven hoy el problema que hace cinco años obligaba a estas

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