6, 10 o 16 mm²: por qué la sección del cable es donde más se recorta en un presupuesto

De todas las partidas de un presupuesto de punto de recarga, la sección del cable es la más fácil de recortar y la más difícil de auditar. El cliente no la ve, va dentro de un tubo, y el cargador funciona igual el primer día tanto con 10 mm² como con 16 mm². Por eso es donde más discusiones hay. El caso típico: un garaje a 120 metros del cuadro, un presupuesto que calcula 16 mm² y otro que ofrece 10 mm² por bastante menos dinero. Y el cliente, con razón, pregunta por qué. El número que lo decide todo: la caída de tensión Un cable no es un conductor perfecto. Tiene resistencia, y esa resistencia hace que la tensión que llega al final sea menor que la que sale del cuadro. Cuanta más corriente y más distancia, mayor es la pérdida. El reglamento fija un límite. Para una instalación de recarga de vehículo eléctrico en monofásico, la caída de tensión admisible es del 5 %. Sobre 230 V, eso son 11,5 voltios. Ese es el número contra el que se calcula todo. Y aquí está el detalle importante: ese 5 % no es una recomendación, es el criterio de cálculo. Si un instalador te enseña una medida de 12 V de caída y te dice que «está bien», está fuera de límite, aunque el coche cargue. Por qué no se puede dar una tabla universal Verás por internet tablas de «sección según metros». Úsalas como orientación, nunca como cálculo, porque el resultado depende de al menos cinco variables: La corriente de diseño. No es lo mismo un cargador de 16 A que uno de 32 A. La longitud real del recorrido, no la distancia en línea recta. En un garaje comunitario, entre subir al techo, rodear la rampa y bajar a la plaza, la diferencia puede ser del doble. Monofásico o trifásico. A igualdad de potencia, el trifásico necesita menos sección porque reparte la corriente entre tres conductores. El método de instalación. Un cable en tubo empotrado disipa peor el calor que uno en bandeja perforada al aire, y eso reduce su intensidad admisible. La temperatura ambiente y el número de circuitos agrupados en la misma canalización. Como referencia de orden de magnitud, en una instalación monofásica a 32 A lo habitual es que hasta unos 20-25 metros baste 6 mm², que a partir de ahí se vaya a 10 mm² y que por encima de 60-70 metros haya que plantearse 16 mm². Pero insistimos: son órdenes de magnitud, no un cálculo. El cálculo lo hace el instalador con los datos reales de tu instalación. Qué pasa de verdad si la sección se queda corta No es que el cargador deje de funcionar. Es peor, porque es progresivo. 1. El coche carga más lento de lo que debería Si la tensión que llega al cargador es baja, la potencia real entregada baja con ella. Un equipo de 7,4 kW puede acabar entregando 6,5 kW sin dar ningún error. El usuario cree que su coche carga lento por el coche. 2. El cable trabaja caliente La energía perdida en el cable se convierte en calor. Un conductor que trabaja permanentemente por encima de su temperatura de diseño envejece más rápido: el aislamiento se degrada, se vuelve quebradizo y pierde propiedades dieléctricas. No es un fallo inmediato, es una vida útil recortada. 3. Las conexiones sufren El punto más caliente de una instalación no suele ser el cable, es el borne. Si el conductor va justo, el borne trabaja al límite, y ahí es donde aparecen las fotos de plástico derretido que circulan por los grupos de instaladores: bornes quemados en instalaciones de dos meses. Casi siempre es una combinación de sección insuficiente y apriete incorrecto. 4. Te quedas sin margen para el futuro Si mañana quieres subir de 7,4 a 11 kW, o añadir un segundo punto de recarga, con la sección justa no puedes. Y volver a pasar 80 metros de cable cuesta mucho más que haberlo puesto bien la primera vez. El truco del papel Hay una práctica que conviene conocer porque explica muchos presupuestos imposibles: ajustar los metros en la documentación en lugar de ajustar el cable a la realidad. Si la instalación real tiene 90 metros pero en la memoria figuran 45, el cálculo de caída de tensión «sale» con 10 mm². El papel queda impecable. El cable instalado sigue siendo el mismo que había antes de escribir el papel. La forma de detectarlo es sencilla: pide que el presupuesto indique los metros y la sección, y compara los metros con lo que ves. Si el recorrido cruza medio garaje y pone 30 metros, pregunta. Cuando el cliente es quien empuja hacia abajo Merece la pena decirlo, porque es igual de frecuente: muchas veces quien presiona para bajar la sección es el propio cliente, con dos argumentos que suenan razonables y no lo son. «Nadie pone 16 mm² para un cargador.» El número no depende de la costumbre, depende de la distancia. En una tirada de 15 metros, efectivamente nadie pone 16. En una de 120, es lo que sale del cálculo. «Si yo no voy a cargar a más de 4 o 5 kW.» El cálculo se hace con la corriente de diseño del circuito, no con la que el usuario piensa usar hoy. Una limitación por software la cambia cualquiera desde la app en treinta segundos; el cable ya está puesto. Cómo comprobar si tu instalación está bien dimensionada Mira el certificado. El certificado de instalación eléctrica y la memoria técnica indican la sección y la longitud del circuito. Es el primer sitio donde mirar. Comprueba la coherencia con la protección. Como referencia, un cable de 6 mm² se protege habitualmente con un magnetotérmico de 32 A y uno de 10 mm² admite hasta 40 A, según el método de instalación. Un magnetotérmico de 40 A protegiendo 6 mm² es una señal de alarma. Mide la tensión con el coche cargando. Es la