El contador no rearma desde casa: impedancia infinita, medidores de balanceo y contactores

Artículo técnico dirigido a instaladores y a usuarios con conocimientos eléctricos. Hay una avería que no es una avería y que genera visitas de postventa sistemáticamente. El cliente supera la potencia contratada, el contador inteligente corta, y cuando va a rearmar desde el interruptor de control de potencia de su vivienda no pasa nada. Tiene que bajar al cuarto de contadores. Y en un garaje comunitario con el cuarto cerrado, a las once de la noche, eso es un problema serio. La causa está casi siempre en cómo se ha montado el sistema de medida del balanceo dinámico. Y es un fallo que no aparece en ninguna prueba de puesta en marcha, porque solo se manifiesta el día que salta el contador. Cómo rearma un contador inteligente Los contadores actuales, tras un corte por exceso de potencia, no vuelven a dar servicio inmediatamente. Antes comprueban que la instalación del cliente está en condiciones de recibir tensión, y lo hacen midiendo la impedancia aguas abajo. Lo que el contador espera ver es impedancia infinita: es decir, que no hay absolutamente ningún consumo conectado. Esa es la señal de que el usuario ha desconectado cargas y está listo para volver. Si detecta impedancia infinita, rearma. Si detecta cualquier consumo, entiende que la instalación sigue cargada y no rearma. Por eso el reglamento exige que exista un dispositivo que permita rearmar el contador desde la vivienda. En la práctica es el interruptor general del cliente: al abrirlo, la instalación queda a impedancia infinita, el contador lo detecta y restablece. Dónde se rompe la cadena: el medidor de medida directa Aquí está el problema. Cuando el balanceo dinámico se implementa con un medidor de medida directa en carril DIN —del tipo ABB B21, D11, D13, Carlo Gavazzi, Eastron y equivalentes—, ese medidor se conecta de forma que todo el consumo pase por él, y él mismo tiene un pequeño autoconsumo permanente. Ese autoconsumo es minúsculo: unos pocos vatios para alimentar su electrónica y su pantalla. Pero es suficiente para que el contador de la distribuidora nunca llegue a leer impedancia infinita. Y por tanto, nunca rearme, por mucho que el cliente abra su interruptor general. Este comportamiento está confirmado tanto por fabricantes de medidores como por los servicios técnicos de las propias marcas de aparamenta. No es un defecto del medidor: es una consecuencia de conectarlo en un punto donde su consumo queda por delante del interruptor general del cliente. Las cuatro soluciones, ordenadas por sensatez 1. Medida indirecta con toroidal La solución más limpia. En lugar de un medidor por el que pasa toda la corriente, se usa un transformador de intensidad —una pinza amperimétrica o toroidal— que mide sin cortar el conductor. El elemento de medida va alimentado desde el propio circuito del cargador, aguas abajo del interruptor general, así que cuando el cliente abre, todo queda a impedancia infinita. Ventajas adicionales: no ocupa módulos en la centralización, es más barato y no obliga a interrumpir el conductor principal. Es la razón por la que la mayoría de instaladores prefiere la pinza al medidor siempre que el equipo lo permita. 2. Un cargador que ya incorpore impedancia infinita Varios fabricantes han resuelto esto dentro del propio equipo. En los V2C, el elemento que lo hace posible es un puente (jumper) con dos diodos situado junto al conector P4 de la placa. En los modelos Policharger está integrado desde 2025 aproximadamente. Otros fabricantes lo llevan también. Si el cargador lleva impedancia infinita, no hace falta añadir ninguna protección rearmable por subtensión, porque el requisito reglamentario —que el usuario pueda rearmar desde la vivienda— ya está cubierto. Dos avisos prácticos importantes: Los modelos sin protecciones integradas no siempre traen el jumper. Merece la pena llamar al servicio técnico con el número de serie y confirmarlo antes de dar la instalación por cerrada. Ese jumper se pierde con facilidad al desmontar la placa-puerta. Si falta, la placa no enciende y el síntoma parece una avería grave de electrónica. Antes de tramitar una garantía, comprueba que está puesto. 3. Contactor La solución clásica: un contactor que desconecte físicamente el medidor cuando el cliente abre su general. Funciona, pero ocupa unos tres módulos, encarece el cuadro y añade un elemento más que puede fallar. En instalaciones con hueco justo, complica más de lo que resuelve. 4. Protección rearmable por subtensión Un dispositivo de rearme automático que restablece tras el corte. Muchos cuadros preparados para punto de recarga ya lo llevan de serie. Es válido, aunque conviene saber que su función es distinta: no da impedancia infinita, sino que rearma él mismo. El otro motivo por el que el medidor DIN es mala idea en comunidades Aunque el rearme no fuera un problema, hay una segunda razón que en garajes comunitarios es determinante: en la centralización de contadores no se pueden instalar elementos privativos. La centralización tiene un uso definido y no admite aparamenta particular de un vecino. Un medidor de balanceo ocupa dos módulos DIN, va sin protección propia —necesitaría su magnetotérmico, que tampoco cabe ahí— y en las comunidades autónomas donde se inspeccionan las instalaciones esto sale como defecto. Y el cuadro privado del vecino tampoco puede ir en el cuarto de contadores: debe ubicarse en su plaza. Resultado: en un edificio, si el cargador solo admite medida directa por medidor DIN, el instalador se queda sin un sitio legal donde ponerlo. Es un criterio de compra que casi nadie tiene en cuenta hasta que está en obra. Protocolo de comprobación antes de cerrar la instalación Identifica cómo mide el sistema de balanceo: pinza amperimétrica (medida indirecta) o medidor en carril DIN (medida directa). Si es medidor DIN, comprueba de dónde se alimenta. Si su consumo queda aguas arriba del interruptor general del cliente, tienes el problema. Confirma si el cargador tiene impedancia infinita. Llamada al servicio técnico con número de serie. No lo des por hecho por modelo. Haz la prueba real. Es la única que vale: provoca un corte por exceso de potencia
Balanceo dinámico de carga: qué es, por qué falla tan a menudo y cómo se instala bien

El balanceo dinámico —también llamado control dinámico de potencia o modulación de carga— es lo que permite que puedas cargar el coche a 7,4 kW en una casa con 5,75 kW contratados sin que salte el diferencial general cada vez que alguien pone el horno. Sobre el papel es simple: un sensor mide lo que consume la vivienda y el cargador ajusta la corriente de carga para no superar el límite. En la práctica, es de largo el punto donde más instalaciones se atascan. Vamos a ver cómo funciona de verdad, qué opciones hay y por qué falla tanto. Qué hace exactamente el balanceo dinámico Sin balanceo, tienes dos opciones malas: contratar más potencia (y pagarla todo el año) o limitar el cargador a una corriente fija baja, cargando siempre despacio aunque la casa esté vacía. Con balanceo, el cargador lee en tiempo real el consumo total de la vivienda y reparte lo que sobra. Si nadie está en casa, carga a tope. Si se ponen a la vez el horno, la vitro y la lavadora, baja la corriente de carga hasta el mínimo. Cuando esos consumos acaban, sube otra vez. Hay un límite físico que conviene conocer: la corriente mínima de carga en corriente alterna es de 6 A, unos 1,4 kW en monofásico. Por debajo de eso el cargador no puede modular: o corta la carga o se queda esperando. Por eso en viviendas con muy poca potencia contratada el balanceo tiene un margen de maniobra pequeño. Las dos formas de medir: pinza o medidor Pinza amperimétrica Es un sensor que se abraza al cable de entrada de la vivienda, sin cortarlo. Ventajas: es barata, rápida de montar y no ocupa espacio en el cuadro. Inconvenientes: es algo menos precisa, y tiene que ir colocada en el conductor correcto y con la orientación correcta. Para viviendas unifamiliares es, en la mayoría de casos, la solución más sensata. Medidor de energía en carril DIN Es un contador auxiliar que se instala en el cuadro y se comunica con el cargador, normalmente por Modbus RS-485. Es más preciso y permite funciones adicionales (medida bidireccional, integración con fotovoltaica). A cambio, ocupa dos módulos DIN, hay que cablear el bus y requiere configuración. Los medidores pueden ser de medida directa (toda la corriente de la vivienda pasa por el medidor) o de medida indirecta (con toroidales, la corriente se mide sin pasar por dentro). Esta distinción, que parece un detalle de instalador, tiene una consecuencia práctica muy concreta que veremos más abajo. Y la tercera vía: no poner balanceo Si tienes potencia contratada de sobra —por ejemplo 9,2 kW y consumos moderados— puedes prescindir del control dinámico y simplemente limitar el cargador a una corriente fija. Es una decisión perfectamente válida, más barata y con menos cosas que puedan fallar. Solo hay que ser consciente de que si un día se juntan todos los consumos, saltará el ICP. Los seis fallos que más aparecen 1. La pinza declarada en un sitio y montada en otro Los cargadores con varias entradas de sensor te piden indicar en la app en cuál has conectado la pinza. Si la conectas en la entrada 1 y en la app dices que está en la 2, el equipo lee cero y el balanceo no actúa. No da error: simplemente no hace nada. Síntoma: el cargador carga siempre al máximo, pase lo que pase en la casa. 2. La pinza al revés o en el conductor equivocado La pinza tiene polaridad. Montada al revés, el equipo puede interpretar consumo donde hay exportación y viceversa. Y si se abraza al conductor equivocado, se está midiendo un circuito parcial en lugar del total de la vivienda. 3. La potencia contratada, sin configurar o mal configurada El balanceo necesita saber cuál es el techo que no puede superar. Ese valor se introduce en amperios y es el fallo de configuración más habitual, sobre todo en instalaciones trifásicas. En trifásica, el límite se expresa por fase, no repartiendo el total entre tres. Si tienes 6,9 kW trifásicos, no es correcto dividir la corriente resultante entre tres otra vez: acabarás con un cargador que no pasa de la corriente mínima y un cliente convencido de que el equipo está roto. 4. El medidor sin configurar los parámetros de comunicación Muchos medidores salen de fábrica con parámetros de Modbus que no coinciden con lo que espera el cargador, y esto no viene documentado en el manual del equipo en bastantes casos. El resultado no es solo que el balanceo no funcione: algunos cargadores entran directamente en error y dejan de cargar cuando no reciben datos del medidor. Hay equipos que configuran el medidor automáticamente al detectarlo por Modbus, y otros en los que hay que entrar y cambiar los parámetros a mano. 5. El medidor mal colocado en la cadena El orden importa. Para que un medidor mida el consumo total, tiene que estar situado de forma que todo lo que consume la vivienda pase por él o por sus toroidales: del general al medidor, y del medidor a los diferenciales y al cargador. Si se cuelga en paralelo o en el sitio equivocado, las lecturas no tienen sentido. 6. El contador de compañía que no rearma Este es el fallo más sutil y el más difícil de diagnosticar. Cuando salta el contador de la compañía por exceso de consumo, la reconexión automática depende de que el contador detecte que ya no hay carga conectada aguas abajo. Un medidor de medida directa consume una pequeña corriente permanente que, en algunas instalaciones, basta para que el contador entienda que sigue habiendo consumo y no rearme. El cliente se queda sin luz y hay que ir a rearmar manualmente. La solución habitual es emplear un medidor de medida indirecta, con toroidales, en lugar de uno de medida directa. El caso especial de los garajes comunitarios En instalaciones comunitarias el balanceo se complica por dos motivos. El primero es de espacio y de normativa: la centralización