Actualizaciones de firmware del cargador: por qué un equipo de 2023 puede dejar de funcionar

Un punto de recarga es, por dentro, un ordenador con contactores. Y como todo ordenador, tiene un software que el fabricante actualiza. Eso tiene ventajas evidentes —se corrigen fallos, se añade compatibilidad con coches nuevos— y una consecuencia que nadie te cuenta al comprarlo: un equipo que lleva demasiado tiempo sin actualizarse puede dejar de funcionar. No es un caso teórico. Se han visto cargadores de 2023 que, tras meses sin conexión, exigían encadenar ocho actualizaciones sucesivas —un proceso de casi hora y media— antes de volver a cargar. Qué hace realmente una actualización Tres tipos de cosas, con implicaciones muy distintas: Corrección de fallos. Lo más habitual y lo más útil. Muchos problemas de carga con modelos concretos de coche se resuelven así. Compatibilidad con vehículos nuevos. Cada año llegan coches con comportamientos ligeramente distintos, y el firmware se ajusta a ellos. Cambios de funcionalidad. Aquí es donde a veces se pierde algo. Ha ocurrido que tras una actualización un equipo deje de reconocer las tarjetas RFID que llevaba usando dos años, o que una app rediseñada introduzca controles poco afortunados. Los tres problemas prácticos 1. Actualizar en un sótano es casi imposible Es el problema más común y el más previsible. La actualización necesita conexión, y en un garaje bajo rasante no hay wifi ni cobertura móvil. Algunos equipos además exigen la aplicación del fabricante con conexión activa, o Bluetooth con datos móviles simultáneos. La solución que usan los profesionales: preconfigurar y actualizar el equipo antes de bajarlo al garaje. En el taller, en casa o en el coche con el móvil compartiendo conexión. Dejar solo pendiente lo que necesariamente se hace en obra. Si tu cargador ya está instalado y no hay cobertura, las alternativas son un adaptador PLC que lleve la red por el cableado eléctrico, un repetidor, o llevar el equipo a un sitio con conexión —algo que solo compensa en casos extremos—. Lo desarrollamos en wifi en el garaje. 2. Actualizaciones encadenadas Muchos fabricantes no permiten saltar directamente de una versión antigua a la última: hay que pasar por las intermedias, una a una. Cuanto más tiempo lleve un equipo sin conectarse, más larga es la cadena. Y cada eslabón es una oportunidad de que algo se corte a mitad. Por eso la recomendación es no dejar que pasen años: una conexión ocasional a internet mantiene el equipo al día sin dramas. 3. La actualización que rompe algo Ocurre. Un cambio de firmware que hace que el equipo deje de reconocer accesorios, que altera el comportamiento del balanceo o que introduce un fallo nuevo. Cuando pasa, la vuelta atrás no siempre es posible. De ahí una recomendación que suena contraintuitiva: en una instalación doméstica que funciona bien, no hay ninguna urgencia por instalar la última versión el día que sale. Dejar pasar unas semanas permite que los problemas salgan a la luz. Es distinto en instalaciones gestionadas por un operador, donde la versión la marca la plataforma. Buenas prácticas Antes de instalar: actualiza el equipo en un sitio con buena conexión, aunque sea nuevo. Un cargador que lleva meses en un almacén ya puede ir desactualizado. Anota la versión instalada y la fecha. Si mañana algo cambia, sabrás desde cuándo. No actualices en mitad de una carga ni con el coche conectado. No actualices si el equipo tiene poca cobertura. Una actualización interrumpida a mitad es peor que no actualizar. Si el equipo funciona bien, actualiza con criterio: cuando haya una razón (un fallo que te afecta, un coche nuevo) o cuando lleve mucho tiempo sin hacerlo. Si el equipo lleva años parado, reserva tiempo. Puede ser un proceso largo y conviene hacerlo con calma, no la tarde antes de un viaje. El caso del cargador sin fabricante Aquí es donde este asunto se vuelve serio. Si el fabricante ha cerrado y el servidor de actualizaciones ya no existe, un equipo que exige actualizarse para funcionar no tiene vuelta. Es una de las razones para valorar, al comprar, si el cargador funciona en local sin depender de una nube. Lo analizamos en qué pasa si el fabricante de tu cargador cierra. Cómo saber si tu problema es de firmware Síntomas que apuntan en esa dirección: El equipo funcionaba bien y dejó de hacerlo sin que nadie tocara nada en la instalación. El problema aparece solo con un modelo de coche y no con otros. El mismo modelo de cargador funciona en otro sitio y aquí no. Se han visto casos donde la única diferencia entre dos equipos idénticos era la versión de firmware. El equipo muestra un mensaje de actualización pendiente o de conexión requerida. Si nada de eso encaja, el problema probablemente está en la instalación o en el vehículo, y toca el protocolo de diagnóstico habitual. Preguntas frecuentes ¿Puedo desactivar las actualizaciones automáticas? Algunos equipos lo permiten y otros no. En instalaciones domésticas, tener el control sobre cuándo se actualiza es preferible. En instalaciones conectadas a un operador, no depende de ti. ¿Tengo que pagar por las actualizaciones? En equipos domésticos, no. Lo que sí puede tener coste es que un técnico se desplace a hacerlo, especialmente si el equipo está en un sótano sin cobertura. Mi cargador no tiene conectividad. ¿Es un problema? Al contrario: un equipo que no depende de actualizaciones para funcionar es un equipo que no puede quedarse inservible por esta vía. Es menos cómodo y menos actualizable, pero también menos frágil. ¿Puedo actualizarlo yo o necesito un técnico? En la mayoría de equipos domésticos, el proceso está en la app del fabricante y lo puede hacer el usuario. Los equipos profesionales y algunos modelos concretos requieren procedimientos que sí conviene dejar a un instalador. Conclusión Las actualizaciones de firmware son necesarias, pero convierten un aparato eléctrico en un dispositivo con fecha de caducidad blanda. La forma de convivir con ello es sencilla: actualiza el equipo antes de instalarlo, mantenlo conectado de vez en cuando y no lo dejes años a oscuras. Y al elegir cargador, pregunta
Qué pasa si el fabricante de tu cargador cierra: el riesgo real de depender de una nube

Cuando alguien compara cargadores, mira potencia, conector, app y precio. Casi nadie mira lo que de verdad determina si el aparato seguirá siendo útil dentro de ocho años: de cuánta infraestructura ajena depende para funcionar. No es una preocupación teórica. En los últimos años han desaparecido del mercado español varias marcas de puntos de recarga, y sus clientes se han encontrado con equipos perfectamente sanos que dejaban de hacer cosas. Lo que ha pasado ya Sin ánimo de hacer sangre con ninguna marca, estos son los patrones documentados: Fabricantes que cierran y apagan su plataforma. El caso más duro: un fabricante europeo de puntos de recarga cesó su actividad y anunció que su plataforma de gestión dejaría de operar en una fecha concreta. Los cargadores que dependían de ella —muchos de ellos en flotas de empresas de logística y alquiler— quedaron en error. Operadores que se van de España. Una petrolera con red de recarga salió del mercado español y los equipos que había instalado a través de terceros dejaron de cargar, porque la autorización de la sesión pasaba por sus servidores. Marcas «etiqueta» que desaparecen. Algunos productos eran equipos de otro fabricante con firmware propio. Cuando la marca cesó, los aparatos quedaron sin soporte, sin actualizaciones y, en la práctica, huérfanos. Fabricantes en dificultades financieras. El caso más sonado es el de un fabricante español de referencia que entró en preconcurso de acreedores en 2026 y que llevaba meses sin atención telefónica al instalador. Los equipos siguen funcionando, pero la experiencia de soporte cambió radicalmente. Qué se pierde exactamente y qué no Conviene distinguir entre lo que es incómodo y lo que es incapacitante. Lo que normalmente sigue funcionando La carga en local. Un cargador doméstico bien diseñado carga aunque no tenga internet. La comunicación con el coche es local y no pasa por ningún servidor. La configuración por botonera o por Bluetooth, si el equipo la tiene. El balanceo dinámico, porque la medida se hace en la propia instalación. Lo que se pierde La app. Programación horaria, histórico de consumos, control remoto, estadísticas. Las actualizaciones de firmware. Y esto es más grave de lo que parece, por lo que vemos en el apartado siguiente. La gestión de cargas para varios usuarios, tarjetas RFID, cobro y reparto de consumos. Es lo que más duele en comunidades, hoteles y empresas. La garantía y el servicio técnico, obviamente. El caso peor: equipos que se «ladrillan» Hay una práctica que en el sector genera bastante irritación: cargadores que dejan de funcionar si su firmware queda demasiado desactualizado. Se han visto equipos de 2023 que, al no haberse conectado durante meses, requerían encadenar ocho actualizaciones sucesivas —un proceso de hora y media— antes de volver a cargar. Si el fabricante ha cerrado y el servidor de actualizaciones no existe, ese equipo no vuelve. Es el escenario que hay que evitar al elegir. Cómo elegir un cargador con menos riesgo Cinco criterios que rara vez aparecen en una ficha de producto, y que son los que de verdad importan a largo plazo: 1. ¿Funciona sin conexión? La pregunta más importante. Un equipo que carga en local aunque no haya wifi ni servidor es un equipo que sobrevive al cierre de su fabricante. Si el vendedor no sabe responder a esto, ya tienes una señal. 2. ¿Se puede configurar sin la app? Botonera física, pantalla, o al menos un portal web local accesible desde la misma red. Los equipos que solo se configuran desde una app en la nube dependen de que esa app siga existiendo y siga siendo compatible con el sistema operativo de tu móvil dentro de cinco años. 3. ¿Habla OCPP? OCPP es el protocolo abierto estándar de comunicación entre puntos de recarga y plataformas de gestión. Si tu equipo lo soporta y tu proveedor de plataforma desaparece, puedes conectarlo a otra plataforma. Si usa un protocolo propietario, no puedes. Para un uso puramente doméstico es poco relevante —de hecho, la mayoría de instalaciones residenciales no usan OCPP en absoluto—. Para una comunidad, un hotel, una flota o cualquier escenario con varios usuarios y cobro, es un criterio de primer orden. 4. ¿Cómo es el servicio técnico hoy? La mejor forma de anticipar cómo te atenderán dentro de tres años es ver cómo atienden ahora. Llama al teléfono de soporte antes de comprar y observa: si te coge una persona y te resuelve, buena señal. Si solo hay un formulario web, malo. Es un test de cinco minutos que predice bastante bien. 5. ¿Quién fabrica y quién distribuye? Los fabricantes con producción propia y una red de distribución establecida en España tienen más inercia que las marcas puramente comerciales. Un producto que es «otro equipo con otro logotipo» hereda el riesgo de dos empresas en lugar de una. Si ya te ha pasado: qué puedes hacer Comprueba si carga sin conexión. Desconéctalo del wifi y prueba. En la mayoría de casos domésticos, seguirá cargando. Eso ya te quita la urgencia. Busca si el equipo admite OCPP. Si lo admite, hay plataformas de gestión independientes a las que se puede reconectar. Guarda el firmware actual. Si aún puedes descargarlo, hazlo. Y no actualices por si acaso: en un equipo huérfano, la actualización que falla a mitad no tiene vuelta atrás. Consulta con un instalador especializado antes de tirarlo. Muchos equipos se pueden dejar funcionando en modo libre, sin app y sin gestión, y siguen prestando servicio años. Si lo tienes que sustituir, aprovecha para revisar la instalación: en muchos casos el cableado y las protecciones se reutilizan y el cambio es solo el equipo. Preguntas frecuentes ¿Un cargador sin app es peor? Es menos cómodo, no peor. Un equipo con botonera y buena electrónica que carga siempre y no depende de nadie es una opción perfectamente defendible, sobre todo para quien solo quiere enchufar el coche por la noche. ¿Me devuelven el dinero si el fabricante cierra? La garantía legal la responde el vendedor, no el fabricante, así que en los dos
Mantenimiento del cargador de coche eléctrico: qué revisar, cada cuánto y qué puedes hacer tú

Un punto de recarga es de los pocos aparatos de una casa que funciona a plena carga durante seis u ocho horas seguidas, casi todas las noches. Ningún electrodoméstico trabaja así. Y sin embargo, es de los pocos a los que nadie hace una revisión nunca. No hace falta un contrato de mantenimiento para tenerlo en condiciones. Pero sí conviene saber qué se degrada, qué puedes mirar tú y qué merece una visita técnica. Lo que puedes revisar tú (cada pocos meses) 1. La manguera y el conector Es la parte que más sufre: se pisa, se enrolla, se dobla siempre por el mismo sitio y se arrastra por el suelo. Qué mirar: Cortes, aplastamientos o zonas peladas en el cable, especialmente cerca de la salida del equipo. Los contactos del conector: no deben verse ennegrecidos, picados ni deformados. Suciedad y agua dentro del conector. Si lo dejas apoyado en el suelo, tarde o temprano entra polvo y humedad. Un soporte de pared para colgar la manguera cuesta muy poco y alarga bastante su vida. Y comprueba, mientras estás en ello, si tu manguera es sustituible o va unida al equipo: en algunos cargadores va fija a la electrónica y su sustitución no es trivial. 2. El aspecto del equipo y del cuadro Sin abrir nada, mira: Decoloración o marcas amarillentas en la carcasa o alrededor de la entrada de cable. Olor a plástico caliente tras una sesión de carga. Esto no es normal nunca. Ruidos anómalos, chasquidos repetidos del contactor o zumbidos que antes no estaban. Cualquiera de las tres cosas es motivo de llamada, no de esperar a ver si se pasa. 3. La prueba del botón de test del diferencial Es la revisión de seguridad más importante que puedes hacer y la más ignorada. Con el botón «T» del diferencial se comprueba que el dispositivo dispara correctamente. La recomendación general es hacerlo cada seis meses. Ten en cuenta que al hacerlo se corta el suministro del circuito afectado, así que avisa en casa antes y no lo hagas con el coche cargando. 4. Una prueba de balanceo Si tienes control dinámico, comprueba una vez al año que sigue funcionando: pon el coche a cargar y enciende varios consumos grandes a la vez. La potencia de carga debería bajar en menos de un minuto y recuperarse al apagarlos. Si no se mueve, algo se ha descolocado. Lo explicamos en el artículo sobre balanceo dinámico. Lo que debe revisar un profesional (cada 1-2 años) El apriete de las conexiones Es lo más importante de todo el mantenimiento. Los ciclos de calentamiento y enfriamiento de cada sesión de carga van aflojando las conexiones con el tiempo. Un borne flojo se calienta, se dilata, afloja más y se calienta más, hasta quemarse. Un reapriete con llave dinamométrica en el cuadro y en el equipo es un trabajo de veinte minutos que previene el fallo más grave y más caro que puede tener una instalación de recarga. Termografía o comprobación de temperatura Con una cámara térmica, o simplemente comprobando temperaturas durante una carga a plena potencia, se detectan puntos calientes antes de que den la cara. Es lo que convierte una revisión en algo útil y no en una simple inspección visual. Medición de la toma de tierra El valor de tierra no es eterno: varía con la humedad del terreno, la corrosión de las picas y las obras cercanas. Y un valor degradado provoca justo lo que nadie relaciona con la tierra: que el coche detecte el cargador y se niegue a iniciar la carga. Lo vemos en el artículo sobre averías reales. Estado del protector de sobretensiones Los protectores contra sobretensiones se consumen: tras absorber descargas, llega un momento en que dejan de proteger. La mayoría tienen un indicador de estado, normalmente una ventanita que cambia de verde a rojo. Es un vistazo de dos segundos que casi nadie hace, y significa que tu instalación puede llevar meses sin protección real. Firmware Las actualizaciones corrigen fallos, añaden compatibilidad con accesorios nuevos y a veces mejoran la gestión de carga. Si tu equipo no está conectado, esto hay que hacerlo presencialmente, así que aprovecha la visita. El caso especial de los cargadores a la intemperie Si tu equipo está en el exterior, súmale dos revisiones: Entradas de agua. El agua rara vez entra por arriba; entra por abajo, por los prensaestopas mal cerrados o por el tubo que sube desde el suelo. Comprueba que los pasacables están correctamente apretados y que no hay condensación visible dentro del equipo. Degradación por sol. La radiación ultravioleta amarillea y fragiliza plásticos y cables. Una visera o una cubierta de protección específica es la mejor inversión posible en una instalación exterior. ¿Merece la pena un contrato de mantenimiento? Para una instalación doméstica de un solo punto, normalmente no: una revisión cada dos años a precio de visita técnica es suficiente. Donde sí tiene todo el sentido es en instalaciones con varios puntos: comunidades de propietarios, empresas, concesionarios, hoteles o flotas. Ahí un contrato aporta algo que la reparación puntual no da: prioridad de atención cuando algo falla. Un punto de recarga parado en un negocio es un problema comercial, no solo técnico. Si te planteas contratarlo, lo razonable es empezar por una revisión inicial con inventario de todos los equipos —modelos, ubicaciones, estado— y a partir de ahí definir el alcance y el precio. Sin ese inventario, cualquier presupuesto de mantenimiento es una estimación a ciegas. Checklist rápido Frecuencia Tarea Quién Cada uso Colgar la manguera, no dejarla en el suelo Tú Trimestral Inspección visual de manguera, conector y equipo Tú Semestral Prueba del botón de test del diferencial Tú Anual Prueba real de balanceo; revisar indicador del protector de sobretensiones Tú Cada 1-2 años Reapriete de conexiones, termografía, medición de tierra, firmware Profesional Preguntas frecuentes ¿Puedo limpiar el cargador con agua a presión? No. Aunque el equipo tenga un grado de protección alto, el agua a presión puede forzar juntas y prensaestopas. Un