Ya tenemos medidores Shelly en Wallbai: cuál necesita tu cargador

Hemos incorporado cinco medidores de energía Shelly a la tienda, desde 110 €. Te explicamos qué hace un medidor externo en una instalación de recarga, en qué se diferencian los cinco modelos y cuál te toca según tu suministro y tu instalación solar.
Balanceo dinámico de carga: qué es, por qué falla tan a menudo y cómo se instala bien

El balanceo dinámico —también llamado control dinámico de potencia o modulación de carga— es lo que permite que puedas cargar el coche a 7,4 kW en una casa con 5,75 kW contratados sin que salte el diferencial general cada vez que alguien pone el horno. Sobre el papel es simple: un sensor mide lo que consume la vivienda y el cargador ajusta la corriente de carga para no superar el límite. En la práctica, es de largo el punto donde más instalaciones se atascan. Vamos a ver cómo funciona de verdad, qué opciones hay y por qué falla tanto. Qué hace exactamente el balanceo dinámico Sin balanceo, tienes dos opciones malas: contratar más potencia (y pagarla todo el año) o limitar el cargador a una corriente fija baja, cargando siempre despacio aunque la casa esté vacía. Con balanceo, el cargador lee en tiempo real el consumo total de la vivienda y reparte lo que sobra. Si nadie está en casa, carga a tope. Si se ponen a la vez el horno, la vitro y la lavadora, baja la corriente de carga hasta el mínimo. Cuando esos consumos acaban, sube otra vez. Hay un límite físico que conviene conocer: la corriente mínima de carga en corriente alterna es de 6 A, unos 1,4 kW en monofásico. Por debajo de eso el cargador no puede modular: o corta la carga o se queda esperando. Por eso en viviendas con muy poca potencia contratada el balanceo tiene un margen de maniobra pequeño. Las dos formas de medir: pinza o medidor Pinza amperimétrica Es un sensor que se abraza al cable de entrada de la vivienda, sin cortarlo. Ventajas: es barata, rápida de montar y no ocupa espacio en el cuadro. Inconvenientes: es algo menos precisa, y tiene que ir colocada en el conductor correcto y con la orientación correcta. Para viviendas unifamiliares es, en la mayoría de casos, la solución más sensata. Medidor de energía en carril DIN Es un contador auxiliar que se instala en el cuadro y se comunica con el cargador, normalmente por Modbus RS-485. Es más preciso y permite funciones adicionales (medida bidireccional, integración con fotovoltaica). A cambio, ocupa dos módulos DIN, hay que cablear el bus y requiere configuración. Los medidores pueden ser de medida directa (toda la corriente de la vivienda pasa por el medidor) o de medida indirecta (con toroidales, la corriente se mide sin pasar por dentro). Esta distinción, que parece un detalle de instalador, tiene una consecuencia práctica muy concreta que veremos más abajo. Y la tercera vía: no poner balanceo Si tienes potencia contratada de sobra —por ejemplo 9,2 kW y consumos moderados— puedes prescindir del control dinámico y simplemente limitar el cargador a una corriente fija. Es una decisión perfectamente válida, más barata y con menos cosas que puedan fallar. Solo hay que ser consciente de que si un día se juntan todos los consumos, saltará el ICP. Los seis fallos que más aparecen 1. La pinza declarada en un sitio y montada en otro Los cargadores con varias entradas de sensor te piden indicar en la app en cuál has conectado la pinza. Si la conectas en la entrada 1 y en la app dices que está en la 2, el equipo lee cero y el balanceo no actúa. No da error: simplemente no hace nada. Síntoma: el cargador carga siempre al máximo, pase lo que pase en la casa. 2. La pinza al revés o en el conductor equivocado La pinza tiene polaridad. Montada al revés, el equipo puede interpretar consumo donde hay exportación y viceversa. Y si se abraza al conductor equivocado, se está midiendo un circuito parcial en lugar del total de la vivienda. 3. La potencia contratada, sin configurar o mal configurada El balanceo necesita saber cuál es el techo que no puede superar. Ese valor se introduce en amperios y es el fallo de configuración más habitual, sobre todo en instalaciones trifásicas. En trifásica, el límite se expresa por fase, no repartiendo el total entre tres. Si tienes 6,9 kW trifásicos, no es correcto dividir la corriente resultante entre tres otra vez: acabarás con un cargador que no pasa de la corriente mínima y un cliente convencido de que el equipo está roto. 4. El medidor sin configurar los parámetros de comunicación Muchos medidores salen de fábrica con parámetros de Modbus que no coinciden con lo que espera el cargador, y esto no viene documentado en el manual del equipo en bastantes casos. El resultado no es solo que el balanceo no funcione: algunos cargadores entran directamente en error y dejan de cargar cuando no reciben datos del medidor. Hay equipos que configuran el medidor automáticamente al detectarlo por Modbus, y otros en los que hay que entrar y cambiar los parámetros a mano. 5. El medidor mal colocado en la cadena El orden importa. Para que un medidor mida el consumo total, tiene que estar situado de forma que todo lo que consume la vivienda pase por él o por sus toroidales: del general al medidor, y del medidor a los diferenciales y al cargador. Si se cuelga en paralelo o en el sitio equivocado, las lecturas no tienen sentido. 6. El contador de compañía que no rearma Este es el fallo más sutil y el más difícil de diagnosticar. Cuando salta el contador de la compañía por exceso de consumo, la reconexión automática depende de que el contador detecte que ya no hay carga conectada aguas abajo. Un medidor de medida directa consume una pequeña corriente permanente que, en algunas instalaciones, basta para que el contador entienda que sigue habiendo consumo y no rearme. El cliente se queda sin luz y hay que ir a rearmar manualmente. La solución habitual es emplear un medidor de medida indirecta, con toroidales, en lugar de uno de medida directa. El caso especial de los garajes comunitarios En instalaciones comunitarias el balanceo se complica por dos motivos. El primero es de espacio y de normativa: la centralización