¿Cuántos kWh necesita tu coche al mes? Calcula tu consumo real en cinco minutos

Antes de decidir potencia contratada, tarifa o incluso qué cargador comprar, hay un número que lo ordena todo y que casi nadie calcula: cuántos kilovatios hora necesita tu coche cada mes. Se saca con tres datos y una multiplicación, y a partir de ahí todas las demás decisiones son fáciles. El cálculo La fórmula: kWh al mes = kilómetros al mes × consumo por 100 km ÷ 100 Los tres datos que necesitas: Kilómetros al mes. Mira el cuentakilómetros hoy y dentro de un mes, o divide tus kilómetros anuales entre doce. No uses la estimación optimista: usa el dato. Consumo del coche. El ordenador de a bordo te lo da en kWh/100 km. Si aún no tienes el coche, usa una referencia realista según tipo. Un factor de pérdidas. Entre el contador y la batería se pierde entre un 8 y un 15 %. Multiplica el resultado por 1,1 para acercarte a lo que verás en la factura. Referencias de consumo realistas Tipo de vehículo Consumo típico Urbano pequeño 13-16 kWh/100 km Compacto 15-18 kWh/100 km SUV medio 18-22 kWh/100 km SUV grande o furgoneta 22-28 kWh/100 km Dos matices importantes: La autopista consume mucho más que la ciudad. Al contrario que en un térmico. A 120 km/h un eléctrico puede consumir un 40 % más que en ciudad. En invierno sube. La calefacción y la batería fría pueden añadir un porcentaje considerable, sobre todo en trayectos cortos. Ver cargar en invierno. Tres ejemplos Uso urbano moderado 800 km al mes, urbano pequeño a 15 kWh/100 km. 800 × 15 ÷ 100 = 120 kWh/mes en batería. Con pérdidas: unos 132 kWh/mes de contador. Uso mixto habitual 1.250 km al mes (15.000 al año), compacto a 17 kWh/100 km. 1.250 × 17 ÷ 100 = 212 kWh/mes. Con pérdidas: unos 233 kWh/mes. Uso intensivo 2.500 km al mes, SUV a 20 kWh/100 km. 2.500 × 20 ÷ 100 = 500 kWh/mes. Con pérdidas: unos 550 kWh/mes. Para poner esas cifras en contexto: el consumo eléctrico medio de un hogar español ronda los 250-300 kWh al mes. Es decir, un uso mixto habitual prácticamente duplica el consumo de tu casa. Qué decides con este número 1. Cuántas horas necesitas cargar Divide los kWh mensuales entre 30 para saber lo que necesitas al día, y entre la potencia de carga para saber las horas: Uso mixto: 212 ÷ 30 ≈ 7 kWh al día. A 3,7 kW, menos de dos horas diarias. Uso intensivo: 500 ÷ 30 ≈ 17 kWh al día. A 3,7 kW, unas 4,5 horas; a 7,4 kW, algo más de dos. Este cálculo suele ser revelador: la mayoría de la gente necesita mucha menos potencia de la que cree. Ver qué potencia de cargador necesitas. 2. Qué potencia contratada te hace falta Si necesitas dos horas de carga al día, puedes desplazarlas a las horas en que la casa consume menos y trabajar con márgenes pequeños. Ver qué potencia contratada necesito. 3. Cuánto te va a costar Multiplica los kWh mensuales por el precio del kWh en periodo valle de tu tarifa. Ese es tu coste de «combustible» mensual. Compáralo con lo que gastabas en gasolina y tendrás la cifra real del cambio. Ver cuánto cuesta cargar un coche eléctrico y tarifas de luz para coche eléctrico. 4. Si te compensa la fotovoltaica Si tienes placas y el coche pasa horas de sol en casa, esos kWh pueden salir de tu tejado en lugar de la red. Ver cargar con placas solares sin batería. Cómo comprobar si tu cálculo es correcto Al cabo de dos o tres meses de uso, contrasta: Lo que dice tu cargador (energía entregada). Lo que dice tu factura comparada con los meses anteriores al coche. Lo que dice el coche (energía en batería). Las tres cifras no coincidirán, y es normal: miden en puntos distintos y entre ellos hay pérdidas. Ver las pérdidas de la carga. Preguntas frecuentes ¿Y si hago viajes largos de vez en cuando? Esos kWh los pondrás mayoritariamente en la red pública, no en casa. Cuéntalos aparte, porque su precio es distinto. ¿El consumo del ordenador de a bordo es fiable? Es una buena aproximación de lo que sale de la batería, pero no incluye las pérdidas de carga. Por eso hay que aplicar el factor. ¿Cuánto sube mi factura exactamente? Los kWh mensuales por el precio del kWh en la franja en que cargues, más el eventual aumento del término de potencia si subes la contratada. ¿Necesito un contador aparte para saberlo? No. Casi todos los puntos de recarga registran la energía entregada, y con eso basta para hacer el seguimiento. Conclusión Kilómetros por consumo dividido entre cien, y por 1,1. Ese número resuelve las cuatro decisiones que vienen después: potencia del cargador, potencia contratada, tarifa y si te compensa la fotovoltaica. Cinco minutos de cálculo que evitan comprar de más y contratar de más.
¿Cuánto consume un cargador cuando no está cargando?

Un punto de recarga está enchufado las 24 horas del día, los 365 días del año, y solo carga unas horas. La pregunta es razonable: ¿cuánto gasta el resto del tiempo? La respuesta tranquiliza, pero conviene conocer también el consumo que sí es significativo y que casi nadie mide: el de la propia carga. El consumo en reposo Un cargador en espera mantiene alimentada su electrónica: la placa de control, la pantalla o el LED, el módulo de comunicaciones y el circuito de medida. Ese consumo está típicamente en el rango de unos pocos vatios. Para poner una referencia orientativa, un consumo permanente de 3 W supone unos 26 kWh al año. Con un precio medio doméstico, hablamos de unos pocos euros anuales. Es comparable al consumo en espera de un router. Es decir: no es una cifra por la que merezca la pena preocuparse, y desde luego no justifica desconectar el cargador del cuadro cada noche. Lo que sí conviene saber La conectividad consume Los equipos con módulo 4G integrado o con wifi permanentemente activa consumen algo más que los que están apagados o solo con Bluetooth. Sigue siendo una cifra pequeña. La pantalla también Los equipos con display permanente consumen algo más que los que tienen solo un LED. Algunos permiten atenuar o apagar la pantalla en reposo, y de paso evitan molestar si el cargador está en un lugar visible. El medidor de balanceo tiene su propio consumo Y aquí hay un dato que tiene una consecuencia técnica importante. Un medidor de medida directa en carril DIN tiene un pequeño autoconsumo permanente que es despreciable en la factura pero no es despreciable para el contador de la distribuidora: es precisamente lo que impide que el contador lea impedancia infinita y rearme tras un corte. Es un problema real y bien documentado que explicamos en el contador no rearma desde casa. El consumo que sí importa: las pérdidas de la carga Aquí está la cifra que de verdad se nota, y que sorprende a mucha gente cuando compara la lectura del cargador con la de su factura. La energía que sale de tu contador no es la misma que entra en la batería del coche. Hay pérdidas en tres sitios: El cable, que disipa energía en forma de calor. Tanto más cuanto más larga y justa sea la instalación. Ver 6, 10 o 16 mm². El cargador de a bordo del coche, que convierte corriente alterna en continua. Es la pérdida principal. La gestión térmica de la batería, que puede activar refrigeración o calefacción durante la carga. El resultado es un rendimiento de carga que en corriente alterna se mueve típicamente en el entorno del 85-92 %, con peores cifras en frío. Es decir: para meter 50 kWh en la batería, tu contador registra unos 55-58 kWh. Esa diferencia es la que explica la discrepancia habitual entre lo que dice el coche, lo que dice el cargador y lo que dice la factura. Ninguno miente: miden en puntos distintos. Cómo reducir las pérdidas Cargar a potencia moderada en lugar de a la mínima. Cargar a 6 A tiene peor rendimiento relativo que hacerlo a 16 o 32 A, porque los consumos fijos del sistema se reparten entre menos energía. Evitar cargar con el coche muy frío si puedes elegir la hora. La gestión térmica consume. Sección de cable adecuada. En instalaciones largas con sección justa, las pérdidas del cable son medibles. ¿Merece la pena desconectar el cargador? No. Los argumentos en contra: El ahorro es de unos pocos euros al año. Un equipo sin alimentación no puede recibir actualizaciones ni ser diagnosticado en remoto. Ver firmware del cargador. Los ciclos de encendido y apagado repetidos no benefician a la electrónica. Y perderías el balanceo y la programación horaria. Si te vas dos meses de casa, desconectarlo desde el cuadro es razonable. Para el día a día, no. Preguntas frecuentes ¿Por qué mi factura marca más kWh de los que dice el cargador? Porque el cargador mide lo que entrega y el contador mide lo que entra, y entre medias hay pérdidas. Una diferencia del 8-15 % es normal. ¿Y por qué el coche dice menos que el cargador? Misma razón, un paso más allá: entre lo que el cargador entrega y lo que llega a la batería está el cargador de a bordo del coche y su rendimiento. ¿Es normal que el cargador esté templado sin cargar? Un poco de calor por la electrónica en reposo es normal. Lo que no es normal es que esté claramente caliente, y menos aún que lo esté el cuadro de protecciones. Si eso ocurre, llama a un profesional: puede ser un problema de apriete, como explicamos en bornas quemadas. ¿Cuánto me cuesta al año tener un cargador instalado? El consumo en reposo, unos pocos euros. El resto del coste es la energía que efectivamente metes al coche, que es lo que compensa frente a repostar. Ver cuánto cuesta cargar un coche eléctrico. Conclusión El consumo en reposo de un punto de recarga es de unos pocos vatios: unos euros al año, y no merece la pena desconectarlo. Lo que sí conviene entender es que entre el contador y la batería se pierde entre un 8 y un 15 % de la energía, y que esa es la razón por la que las tres cifras que miras nunca coinciden.