Te mudas o vendes la casa: qué hacer con el cargador, la app y la documentación

Un punto de recarga es una instalación fija, pero el aparato que va colgado en la pared se puede desmontar. Cuando alguien vende su vivienda o cambia de garaje, aparecen preguntas que casi nadie se ha planteado antes: ¿me lo llevo? ¿lo dejo? ¿y la cuenta de la app? ¿y los papeles? Resolverlo bien lleva media hora. Resolverlo mal deja al comprador con un aparato bloqueado a una cuenta que no controla. Primera decisión: ¿se lo lleva o se queda? Legalmente, un punto de recarga fijado a la pared y conectado a la instalación eléctrica se considera parte del inmueble salvo pacto en contrario. Es decir: si no se dice nada en el contrato de compraventa, se queda. Si quieres llevártelo, tiene que estar reflejado por escrito y acordado con el comprador antes de firmar. Y conviene ser realista sobre si merece la pena: Lo que te llevas es el equipo, no la instalación. El cable, la canalización y el cuadro se quedan. El desmontaje deja obra: anclajes, un tramo de cable colgando y un cuadro sin uso que hay que dejar en condiciones seguras. En el destino necesitarás igualmente una instalación nueva completa, así que el ahorro es solo el del aparato. Un cargador instalado revaloriza la vivienda y es un argumento de venta cada vez más real. A menudo compensa más dejarlo y negociarlo en el precio. Segunda decisión: la cuenta de la app Este es el punto que más problemas causa y el más fácil de resolver a tiempo. Casi todos los cargadores conectados quedan vinculados a una cuenta de usuario. Si te vas y no desvinculas el equipo, el nuevo propietario tiene un cargador que funciona pero que no puede gestionar: no puede cambiar la potencia, ni programar horarios, ni ver consumos. Y en algunos casos, tampoco actualizar. Lo que hay que hacer antes de irte: Entra en la app y elimina el cargador de tu cuenta (la opción suele llamarse «desvincular», «eliminar dispositivo» o similar). Si el equipo lo permite, haz una restauración a valores de fábrica desde la botonera. Es la forma más limpia de dejarlo libre. Borra tus tarjetas RFID y los usuarios autorizados. Quita tu red wifi de la configuración. Anota el número de serie y déjaselo al nuevo propietario: lo necesitará para vincularlo y para cualquier gestión con el fabricante. Hay una lección relacionada que conviene aplicar desde el primer día: el cargador debe estar vinculado a la cuenta del propietario, no a la del instalador. Si el tuyo quedó bajo la cuenta de la empresa que lo montó, este es buen momento para arreglarlo. Tercera decisión: los papeles La documentación de la instalación acompaña al inmueble, no a la persona. Al vender, deberías entregar: El certificado de instalación eléctrica registrado. Es el documento que acredita que la instalación es legal. La memoria técnica de diseño y el esquema unifilar, si existen. La factura del equipo y de la instalación. Sirve para la garantía y como prueba de antigüedad. El manual del cargador y el número de serie. La comunicación hecha a la comunidad, si estás en un garaje comunitario. Al nuevo propietario le ahorra tener que justificar la instalación. Si no encuentras el certificado, pídeselo a la empresa que hizo la instalación: están obligadas a conservar copia. Y si nunca existió, es un buen momento para saberlo, porque es lo primero que preguntará un comprador informado. Si te llevas el equipo: cómo hacerlo bien Que lo desmonte un profesional. Hay tensión detrás de la carcasa y, en algunos equipos, elementos internos que se pierden con facilidad. En ciertos modelos hay pequeños puentes en la placa que si se extravían dejan el equipo aparentemente averiado. Deja la instalación segura. El circuito que alimentaba el cargador no puede quedar con conductores accesibles. Lo correcto es dejarlo desconectado en el cuadro y debidamente señalizado, o retirado. Comunícalo al comprador y déjalo por escrito, para que no descubra la ausencia el día de la entrega. Si estás en comunidad, informa de que la instalación se retira o se deja sin uso. Guarda el equipo bien. Frío, humedad y golpes son sus enemigos mientras está guardado. Si eres el que compra Cinco comprobaciones antes de firmar: ¿Existe el certificado de instalación registrado? ¿El cargador está desvinculado de la cuenta del anterior propietario? ¿Qué modelo es y sigue teniendo soporte del fabricante? ¿De qué suministro cuelga y qué protecciones tiene? ¿Es compatible con tu coche? (Con conector Tipo 2 lo será, pero conviene mirar la potencia.) Si el equipo es antiguo o de una marca desaparecida, no es necesariamente un problema: la instalación —que es la parte cara— se reutiliza, y cambiar solo el aparato es relativamente asequible. Preguntas frecuentes ¿Puedo llevarme el cargador de una vivienda de alquiler? Si lo instalaste tú, depende de lo que pactaras con el propietario. Lo recomendable es acordarlo por escrito antes de instalar, no al marcharse. El anterior propietario se fue sin desvincular el cargador. ¿Qué hago? Primero, intenta contactar con él: desvincularlo desde su cuenta es cuestión de un minuto. Si no es posible, llama al servicio técnico del fabricante con el número de serie y la escritura o el contrato: la mayoría tiene un procedimiento para estos casos. ¿Aumenta el valor de la vivienda tener un punto de recarga? Cada vez más, sobre todo en garajes donde instalar es complicado. Lo que revaloriza no es solo el aparato, sino la instalación legalizada y la canalización ya hecha. ¿Tengo que dar de baja algo? Si el cargador cuelga del suministro de la vivienda, no hay nada que dar de baja aparte del cambio de titularidad habitual. Si tenía un contrato independiente para la plaza, sí hay que gestionarlo. Conclusión Al mudarte, lo importante no es tanto el aparato como los dos elementos que lo hacen utilizable: la cuenta de la app y el certificado de instalación. Desvincula el equipo antes de entregar las llaves y deja la carpeta con los papeles. Es media hora que le ahorra
Cómo se comprueba que un punto de recarga está bien hecho: verificación, comprobador EVSE y documentación

Una instalación de recarga puede parecer perfecta y estar mal. El cargador enciende, el coche carga, el cliente está contento. Y sin embargo la tierra puede ser deficiente, el diferencial puede tardar más de lo debido en disparar, o el conductor de protección puede no tener continuidad hasta el conector. Nada de eso se ve. Se mide. Este artículo explica cómo se verifica un punto de recarga y qué documentación deberías tener en tu poder cuando el instalador se va. La herramienta específica: el comprobador EVSE Un multímetro no basta y un comprobador de instalaciones convencional tampoco llega. Para verificar un punto de recarga se usa un comprobador o simulador EVSE: un aparato que se enchufa al conector Tipo 2 del cargador y simula ser un coche. Eso es lo que lo hace insustituible. Permite reproducir los estados que el vehículo genera durante una carga y comprobar cómo responde la instalación en cada uno, sin necesidad de traer un coche. Los estados que reproduce son los definidos por la norma: Estado A: nada conectado. Estado B: vehículo conectado pero sin pedir carga. Estado C: vehículo conectado y cargando. Estado D: cargando con ventilación requerida (poco habitual hoy). Estado E / F: condiciones de error, para verificar que el equipo reacciona. Los modelos más usados en España rondan los 300 € en su versión básica, con opciones más completas y digitales que superan los 700 €. Existen adaptadores genéricos mucho más baratos, pero conviene saber que no siempre encajan bien en las mangueras de ciertos fabricantes, y un adaptador que baila delante del cliente da una impresión pésima. Qué se mide exactamente 1. Continuidad del conductor de protección Que la tierra llegue de verdad hasta el pin correspondiente del conector, no solo hasta el cuadro. Es la comprobación más básica y una de las que más fallos revela en instalaciones con muchos empalmes. 2. Resistencia de la puesta a tierra El valor de tierra condiciona la protección de las personas. En instalaciones exteriores o en terrenos secos merece atención especial, y una tierra deficiente produce fallos de carga que se achacan sistemáticamente al cargador. 3. Resistencia de aislamiento Entre conductores activos y entre estos y tierra. Detecta cable dañado en el tendido, algo bastante frecuente en tiradas largas por bandeja o por tubo estrecho. 4. Disparo del diferencial y tiempo de disparo No solo que dispare, sino en cuánto tiempo. Un diferencial que dispara en un tiempo excesivo protege peor de lo que parece. Y en instalaciones de recarga hay que verificar el disparo con la carga en estado C, no solo pulsando el botón de test. 5. La señal Control Pilot Es la comunicación entre cargador y coche. El comprobador muestra la corriente que el equipo está ofreciendo, y permite verificar que corresponde con lo configurado. Si el cargador dice ofrecer 32 A y el comprobador lee 16 A, hay algo mal configurado o mal cableado. 6. Comportamiento ante error Que el equipo corte cuando se le simula un fallo de tierra o un estado incorrecto. Es la verificación que más a menudo se salta y la que más dice sobre la calidad del equipo. Dos trucos de campo que ahorran diagnósticos falsos El del consumo real Al verificar ciertos equipos con el comprobador, el aparato indica que hay tensión pero el led del cargador no pasa al estado de carga porque no hay consumo real. El técnico concluye que el equipo está mal y no lo está: simplemente no ve corriente circulando. La solución de toda la vida: enchufar algo que consuma de verdad —más de 6 A— a la toma auxiliar del cargador si la tiene. Un secador de pelo del propio cliente o un cargador de baterías de herramienta hacen el trabajo. Con consumo real, el equipo pasa al estado correcto y la verificación es válida. El de los quince segundos Algunos cargadores necesitan un tiempo mínimo entre el estado B y el estado C. Si se cambia de estado demasiado rápido en el comprobador, el test falla y parece que el equipo no funciona. En al menos un modelo bastante extendido, hay que esperar unos quince segundos entre ambos estados. Sin ese detalle, se han devuelto equipos sanos. El protocolo cuando algo no carga Si la verificación revela que el coche no carga, este es el orden de comprobaciones que usan los instaladores con experiencia: Probar con el cargador ocasional en una toma normal. Si así carga, quedan descartadas la tierra y la comunicación del vehículo, porque la orden la da el coche igualmente. Medir la tensión entre Control Pilot y tierra. Los valores esperados dependen del estado; una lectura fuera de rango señala directamente al cable de datos o a la placa. Comprobar la reacción del coche ante distintas referencias de tierra y neutro en el punto de conexión. Medir a la salida del contactor. Si el equipo dice estar cargando y ahí no hay tensión, el contactor está averiado. Probar con otro vehículo. Si falla con los dos, el problema es la instalación o el equipo. Si solo falla con uno, es el coche. Revisar el cable plano interno y el conector de Control Pilot. Es una causa sorprendentemente frecuente en equipos que se han abierto alguna vez. Puedes ampliarlo en el artículo sobre 8 averías reales y cómo las diagnostica un instalador. La documentación que debes tener Esta es la parte que interesa a cualquier propietario, no solo a los técnicos. Cuando la instalación termina, deberías quedarte con: Certificado de instalación eléctrica (CIE o boletín), firmado por empresa instaladora autorizada, con su número de registro, y sellado por el organismo competente de tu comunidad autónoma. Memoria técnica de diseño, cuando corresponda, con el esquema unifilar, la sección de conductores, la longitud del circuito y las protecciones. Ficha técnica y manual del cargador, con el número de serie anotado. Factura del equipo a tu nombre, imprescindible para garantía y para cualquier ayuda. Resultados de las verificaciones, si se hicieron con instrumento. No todas